¿Qué perro es mejor para tener en un piso de ciudad?

Perro en un piso (¿Vivir en la ciudad?)

Quieres un perro, siempre has querido un perro, te encantan los perros… y vives en la ciudad. Bueno, tranquilo/a. Ya se desmintió aquello de que los perros solo pueden vivir en el campo, pero si quieres un perro para tener en un piso… debes tener en cuenta unas cuantas recomendaciones.

La advertencia necesaria: quieras tener perro en un piso, en una casa con piscina, o en un barco de vela…

Los perros son animales sociales que necesitan contacto con otros animales y personas, así como ejercicio y estimulación física y mental diaria.

Da igual que vivas en una casa en el monte, en un piso de una gran ciudad o en una autocaravana destartalada, necesitas poder ofrecerle un contexto y una guía que les permita poder cumplir las necesidades básicas a nivel de bienestar.

  • El tamaño del perro no es un factor importante (a ver, no te cojas un mastín si vives en un piso de 20 metros…)
  • El carácter y la selección genética, sí tienen mucho peso

Asimismo, es importante que valores:

  • El tiempo que puedas dedicarle, la solvencia económica (dinero; pasta, money, cash) y el compromiso como guía (propietario)
  • Tu carácter, modo de vida y, si estás adoptando, el carácter y la predisposición del perro también

Si buscas información sobre qué perro es mejor para tener en un piso, demasiado a menudo se confunden cuestiones aquí: tamaño del perro (en vez de energía y rutina del guía), animales ladradores, perros con high drive en guías primerizos o sin los recursos necesarios (para gestionar las situaciones), y un largo etcétera.

Perro en un piso (¿Vivir en la ciudad?)
A menudo, no somos conscientes del gran número de estímulos que percibe un perro en la ciudad: ¡ten en cuenta que ellos tienen mucho mejor oído y, sobre todo, olfato que tú y que yo!

Para esto, solo hay un artículo en español (que yo haya encontrado) que me parece interesantísimo y que aporta mucho: el de Alba Benítez (Simiperrohablara) y te recomiendo que te pases por ahí para valorar los temas siguientes:

  • Principales puntos para tener en cuenta si vas a vivir en un piso con tu perro
  • Despejar la duda sobre escoger un piso con terraza o sin terraza
  • Qué tipo de perros son mejores para vivir en un piso: spoiler, no lo hay; si bien hay algunas cosas que tener en cuenta

Por otro lado, como educador canino, creo que es interesante que yo recoja aquello que más me ha ayudado para asesorar en la adopción responsable de perros (después de ese rollo —si quieres, sáltatelo—, te hablaré de cuál es mi opinión), pero me parece poco sincero reescribir un artículo de una colega que está perfectamente bien explicado y que solventa buena parte de las dudas.

Por lo tanto, en vez de ponerme a repetir cosas que ya ha dicho el vecino (la vecina, en este caso), voy a hablar de los puntos básicos que yo veo y porqué no me gusta la ciudad para vivir con perros.

Si voy a vivir con perro en un piso en la ciudad…

Los puntos básicos que yo tengo presentes son:

No te fijes en el tamaño, sino en el temperamento

Muchos terrier o perros de caza mantienen altas necesidades de atención y ejercicio; se escogen, a menudo, por el mito de los perros de “bajo mantenimiento”, pero es un error. Un bretón es pequeño, pero tiene diez veces más energía que un bulldog, un chow chow, un basset hound o un gran danés, por ejemplo.

Mi consejo: si vas a coger un perro por su energía, probablemente es que no quieres a perros muy movidos; si es así, ¿por qué no adoptas a un perro sénior? Por un lado, podrás hacerte una idea aproximada de su carácter; por el otro, sus niveles de energía serán menores. Si, de todas formas, quieres compartir tu vida con un perro joven o un cachorro… Tira al siguiente punto.

No solo es el perro: es tu estilo de vida

¿Sabes ese señor superfeliz que tiene a un pastor alemán o un border collie con el que va a correr 20 kilómetros cada día? Pues ¡spoiler! quizá no somos ni tú ni yo. Si escoges a tu perro según lo bonito o feo que te parece (o únicamente por esta razón: criterio estético), te encontrarás con un pastor belga o un border collie que va a demandarte horas de obediencia, ejercicio físico y mental, y mucho más de lo que estás dispuesto/a a ofrecerle.

Y, bueno, seamos sinceros. Como no le vas a dar ese tiempo, se te va a comer el sofá, la casa y, quizá, a otros perros y señores.

En la ciudad, además, los perros que viven en un piso suponen un extra de esfuerzo debido a las dimensiones del hogar y las restricciones propias del entorno urbano (no significa que no tengas que sacar a pasear a los perros o realizar actividades por vivir en una casa).

Perros en la ciudad (necesidades)
Como animal social y con una gran capacidad de adaptación, la mayoría de los perros pueden acostumbrarse perfectamente a vivir en un entorno urbano. La pregunta es: ¿Cómo vamos a cubrir todas sus necesidades?, ¿podemos hacerlo en un piso y con nuestro tiempo, situación personal y poder adquisitivo?

Un perro inseguro, con miedos, con reactividad…

Incorporar a tu familia o adoptar un perro para vivir en un piso supone un extra si no está habituado a los estímulos de la ciudad. Muchos trabajos de modificación de conducta se centran en desensibilizar/contracondicionar y habituar a los perros a un entorno antinatural (¡sí!, la masificación no es natural: ni para ellos, ni para nosotros).

Si viviese en ciudad, yo haría acogidas (iniciales) para asegurarme de que el perro que voy a adoptar no es excesivamente sensible y puede adaptarse a vivir en un entorno artificial, ruidoso y repleto de estímulos.

Por otro lado, los perros reactivos a otros perros o personas, pueden requerir de trabajos profesionales que no siempre van a poder realizarse en ciudad —por ejemplo, un perro que reacciona con agresividad a perros o personas y pretendamos que viva en el centro de Barcelona, es posible que tenga que “salir de ahí”, reducir niveles de estrés y empezar un trabajo fuera del contexto en el que responde con conductas desadaptadas—.

¿A qué estamos dispuestos/as? (Pero pregúntatelo antes de vivir con él o ella, no después, por favor.) ¿Estamos dispuestos a desplazarnos en coche fuera de la ciudad o realizar paseos a horas donde los detonantes son menores hasta tener las herramientas para poder seguir trabajando en la ciudad?

El cuarto punto, y último que comento, me permite resumirlo un poco todo.

¿Se puede tener un perro en un piso?

Como ves, la respuesta corta que te va a dar todo dios es que sí.

Y yo te doy la misma: sí, por supuesto.

Es más, veo tu apuesta y afirmo algo que suena a barbaridad: el tamaño de la vivienda es completamente irrisorio (con unos límites, claro), pero…

Con todo lo anterior, lo demás pasa a un segundo plano. Pero, todo lo anterior, ¡no es poca cosa! Una terraza, por ejemplo, no es una excusa para pasear menos o para evitar salir a la calle a hacer pis o caca. (Bueno, eso depende de cada cual, pero me refiero que no se puede traducir en un paseo menos.)

Las tres variables que nos importan son 1) suficiente ejercicio físico; 2) ejercicio mental y entornos estimulantes y 3) libertad de movimiento: en casa, y fuera, priorizando paseos más largos, interesantes, sociales, inversamente proporcional, a los hogares que permiten entornos menos enriquecidos. ¡Y, aun así, intentar enriquecerlos todo lo posible, con actividades más mentales, de olfato y juguetes interactivos!

Perros en la ciudad: sí o no

Qué te iba a decir… ¡Ah, sí! No vivas en ciudad.

¿Para qué? La ciudad no mola.

Ahora en serio, venga.

Si tienes o quieres vivir en ciudad, te diría que no es un entorno ideal para los perros, pero puedes conseguir una convivencia perfectamente equilibrada. Los perros necesitan contacto con la naturaleza y, la verdad, es que depende de ti valorar si tu ciudad cuenta con la «suficiente naturaleza» (real, no tres árboles mal contados); además, la enorme cantidad de estímulos son un «trabajazo» extra enorme para muchos perros: hablo del tráfico, masificación, ruido…

Incluso la parte buena —más servicios (veterinarios, tiendas, etc.) y más perros con los que interactuar—, a menudo no compensa porque son aspectos que se han pervertido un poco.

Los pipican son un buen ejemplo de esto (yo nunca recomiendo ir a pipican, ¡lo siento!), porque, aunque en teoría pueda ser una zona de socialización y ocio para el perro, se convierten en malas experiencias (perros invasivos, falta de supervisión activa por parte de los guías, protección de recursos, etc.)

Creando una hoja de ruta…

Vivir con un perro en un piso y vivir con un perro en ciudad, no son, pues, situaciones ideales, por lo que, antes de adoptar, puede ser interesante hacer un listado de todo lo que creemos que puede faltar al perro (en relación con el tipo de hogar en el que residimos y la zona de la ciudad: en Barcelona, por ejemplo, no es lo mismo vivir en Gracia o Ciutat Vella que en Horta-Guinardó o Pedralbes).

Por ejemplo:

  1. Si tu perro vive en 40 metros cuadrados, y es un perro joven y activo, necesitará paseos estimulantes y zonas espaciosas donde correr suelto, oler, moverse, interactuar con cierta «holgura» con correa larga (libertad de movimientos)
  2. En un piso sin terraza, por ejemplo, necesitará poder salir y pasar tiempo al sol y, a la par, deberías incluir un mayor número de juguetes interactivos, juegos de olfato y otras actividades estimulantes.
  3. Si no tiene contacto con la naturaleza, es tu responsabilidad buscar tiempo y medios para llevarlo a la montaña y a espacios naturales; o sea, ofrecerle a tu perro una vida de perro, con excursiones/paseos variados, retos y contacto con sus raíces lobunas.

Por último, quiero aclarar que, el caso contrario —vivir en una casa con jardín, en la montaña, etc.—, no significa no tener que cumplir todas las necesidades fisiológicas y psicológicas de bienestar del perro, pero sí que algunas se vuelven más sencillas de llevar a cabo. A grandes rasgos, esta es la principal diferencia: un perro siempre (incluso si vivimos en La Casa Blanca) es una responsabilidad y los tres tres puntos principales en los que yo me fijaría son los que señalé al inicio: temperamento, estilo de vida del guía e intentar no elegir o tratar el miedo, la frustración o la reactividad.

¡Espero que este artículo te ayude a aclarar algunos puntos antes de compartir tu vida con un perro en un piso! Yo lo he hecho durante años, igual que muchos otros educadores y educadoras que conozco, ¡pero seamos conscientes de nuestras obligaciones y de las necesidades de nuestros peludos!

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