Cómo sujetar la correa de tu perro

Formas de sujetar la correa de un perro (artículo)

Muchísimos/as clientes/as que empiezan a trabajar conmigo sujetan la correa de dos formas típicas: estilo «vieja escuela» y de «un modo muy peligroso para ellos/as». (Sé que no es la definición más técnica, pero así lo entenderás a la primera.) Diría que se debe a que nos da vergüenza preguntar y que el sector canino está repleto de gurús y magufos de parque; todo esto, lo dificulta más, supongo. Por esta razón, vamos a hablar sobre cómo sujetar la correa, si hay una o varias formas (varias, ya te digo), si correa corta o correa larga y cómo deberíamos gestionar la tensión.

“Estilos” para sujetar la correa de tu perro

El estilo «vieja escuela» lo tenemos en mente, ¿verdad? Jugar con el largo de la correa (por regla general, manteniéndola corta) y con una de las manos fijas y la otra dando y quitando cuerda.

En este sentido, veo varios problemas:

  • Se trata de un agarre rígido (tensión) y poco funcional en los paseos (sobre todo, trabajando con comida o juguetes)
  • No resulta útil en correas cortas (o se traduce en llevar al animal a tu lado) y obvia la forma de pasear de un perro (zigzagueo, etc.)
  • Es una postura, fundamentalmente, basada en el control que requiere entrenamiento y, ni mucho menos, es una posición y un agarre sencillo con el que iniciar al perro a pasear

Por el contrario, con «la peligrosa» pecamos de todo lo contrario:

  • Enrollarse la correa en la mano no te ofrece ninguna ventaja de manejo y sí varios riesgos directos: un tirón puede provocar luxaciones, por ejemplo
  • Un mal agarre (correa enrollada, con la palma hacia arriba…) supone poco o ningún control sobre el perro y sobre las “conductas impulsivas” que pueden darse frente a diferentes estímulos durante el paseo

En cualquier caso, si bien la primera forma de sujetar la correa no debería ser aquella para el paseo diario, sí es una forma adecuada con entrenamiento, mientras que la segunda es peligrosa y negligente. Dejo esto claro desde el principio, así como que los estilos más tradicionales de sujetar la correa, basados en el control, también nos ofrecen herramientas en perros de difícil manejo o con problemas de conducta.

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La forma de pasear de una persona y un perro son muy distintas entre sí; por esto, es importante que generemos una estructura en el paseo, pero también que nos aseguremos de cubrir sus necesidades (¿cuántas veces les dejamos olfatear durante el paseo o relacionarse con otros perros?). Por descontado, no es cuestión de querer hacer de todo cada vez que salimos a la calle, pero sí que debemos cubrir todas las necesidades día a día.

8 claves para de sujetar la correa de tu perro

  1. Sujetamos la correa con una o dos manos, según la situación y el tipo de correa; no existe una única forma buena, pero sí es cierto que, dependiendo del tipo de perro, podemos requerir de ambas manos (o herramientas especiales) para gestionar bien el paseo.
  2. Por regla general, usamos el pulgar como “dedo guía” a través del que “coger” adecuadamente la correa, que cae dentro de la palma de la mano, y permite un agarre adecuado.
  3. NUNCA envolvemos las manos, los brazos o las muñecas con la correa, ya que ante tirones podemos sufrir lesiones inesperadas y poner en peligro nuestra integridad, la del animal o la de terceros. (Dejad de hacer esto, ¡por favor! xD)
  4. No aplicamos tensión innecesaria en el manejo (ni en reposo, ni en movimiento), ya que esto contagiará la emoción (frustración, por ejemplo) al perro y, en el caso de contenerlo, probablemente provoque una redirección casi inmediata al “liberar” de la posición.
  5. Los dedos anular y meñique permiten jugar con la tensión de la correa y facilitar el desplazamiento de esta: ¡al principio cuesta, pero vale la pena practicar! También tengamos siempre presente qué perro tenemos delante: tamaño, energía, edad, adiestramiento previo.
  6. A medida que el adiestramiento en obediencia avance, podemos relajar el uso de la correa y probar nuevas posiciones de agarre, según la sensibilidad del perro y la nuestra; mano cerrada, semiabierta…
  7. Con perros que tiran mucho de la correa… podemos ayudarnos de la cadera (pies y hombros en la misma distancia) e incluso bajar el centro de gravedad para mantener el equilibrio ante un tirón.
  8. Para perros que tiran de la correa sobra decir que será mejor trabajar con un arnés que con un collar, por tu seguridad y, sobre todo, la del animal.

Correa larga o… correa corta, he ahí la cuestión

Más allá de la longitud, la diferencia entre la correa larga y la correa corta para un perro es la sensación de semilibertad.

Como guías, deberíamos garantizar a los perros la posibilidad de pasear en libertad varias veces por semana, pero, como esto no siempre es posible en las ciudades, la correa larga es una gran opción para que los perros puedan interactuar con mayor libertad en los espacios verdes..

Hay varias razones por las que yo recomiendo contar con correa larga:

  • Se prolonga o desplaza el momento en el que llega la tensión, por lo que enseñar al perro a pasear con correas largas sin estirar suele ser siempre una opción más sencilla (por lo menos, una correa multiposición de 3 metros),
  • El punto anterior también le ofrece paseos más relajados, donde la exigencia es menor y, en consecuencia, podemos premiar conductas que nos interesan y disfrutar un poco más de la experiencia
  • Permite al perro olisquear, mayor autonomía, paseo en zigzag… En definitiva, podemos dar al animal una experiencia similar al paseo en libertad.

Cuanto más corta es una correa, menos posibilidades nos ofrece para el paseo. Sin embargo, una correa multiposición de 2-3 metros es suficiente para ofrecer al perro paseos relajados y adaptar las distancias durante el trayecto .

Por el contrario, no podemos “alargar” una correa corta (1,5 m o menos), por lo que, si bien un buen manejo de una correa más extensa nos permite aprender a “dar correa” y “acortar correa”, según las necesidades e integrar comandos durante el paseo con correa, ninguna correa corta se puede alargar (y no me hagáis hablar de las correas flexi, que las odio para casi todo).

En resumen, sobre el largo de la correa…

  • Si vamos a pasear por zonas estrechas o con gran afluencia de gente, elegiremos una correa multiposición y ajustaremos la distancia de paseo.
  • Si vamos a pasear por naturaleza o zonas amplias, podemos empezar a integrar las correas largas (5-7 m y hasta 10 m en el paseo)

Otras opciones como las correas flexi no son recomendables (ya lo dije arriba, pero lo repito), puesto que enseñan al perro a “tirar” para coger distancia (1) y, de forma natural, no permiten al perro entender cuándo se bloquea o le va a pegar un tirón (2), por lo que, muy a menudo, generan animales que pasean a tirones y refuerzan la conducta de tirar.

Aprender cómo sujetar una correa
Sujetar correctamente una correa permite presentaciones y gestión de perros mucho más eficiente.

Más allá de sujetar la correa de tu perro: gestión de la tensión

Como herramienta de comunicación, la tensión en la correa está dando información de gran importancia al perro (y a nosotros).

Por esta razón, en mi caso, dedico mucho menos tiempo a explicar cómo sujetar la correa de tu perro (aunque el suficiente, of course) que a enseñar cómo controlar la tensión y manejar adecuadamente la correa para conseguir interacciones más relajadas con otros perros y personas.

Hay una serie de elementos básicos:

  • El perro debe llegar al estímulo (perro, persona, olor…) con la mínima tensión en la correa
  • La sensibilidad en el cuello es mayor que en el arnés; por el contrario, un arnés con enganche trasero dificulta las maniobras más que un arnés de redirección frontal o lateral.
  • Con otros perros y personas, el guía debe tratar de anticiparse al perro mediante movimientos en sentido horario y antihorario, evitando que la correa se cruce entre las personas o, peor, que se enreden dos correas
  • Entrenar en diferentes contextos y aumentar el número de estímulos paulatinamente nos permite generalizar las bases del aprendizaje

A menudo, intentamos que los perros estén tranquilos aplicando tirones, tensión y movimientos inesperados a través de la correa. Como herramienta, la correa debe ser todo lo contrario, empezando por la forma en la que sujetamos la correa, aumentamos o reducimos la distancia o explicamos al perro hacia dónde queremos ir, cómo vamos a llegar hasta ese perro que quiere saludar o por qué no es momento de correr de arriba para abajo.

Además, seamos conscientes de…

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