Más allá del asco que nos pueden dar estos bichejos, las garrapatas transmiten enfermedades a los perros que pueden ser muy peligrosas.
Por eso, es importante hacer una buena revisión después del paseo para asegurarnos de que no se les ha enganchado ninguna.
Principales enfermedades que pueden transmitir las garrapatas a los perros
Según el Ministerio de Sanidad, existen diferentes familias de garrapatas, pero destacan dos: las Argasidae (blandas) y las Ixodidae (duras). Entre ellas tienen algunas diferencias morfológicas y fisiológicas.
Las garrapatas en sí no transmiten una enfermedad, pero sí que tienen bacterias, protozoos y otros microorganismos en su interior que causan las enfermedades. Normalmente, al intentar quitarla, la garrapata regurgita saliva y es en ese momento cuando se produce el contagio. Por lo tanto, las garrapatas son vectores de transmisión.
Las enfermedades más comunes que se suelen observar en perros por picadura de garrapata son las siguientes:
Erliquiosis y anaplasmosis
Ambas enfermedades están causadas por bacterias similares a las rickettsias. Existen diferentes tipos de microorganismos relacionados con estas enfermedades que acaban resultando en síntomas muy similares. Sin embargo, a rasgos generales, afectan a dos tipos de célula diferente:
- Erlichia: se da cuando las bacterias afectan a los leucocitos (glóbulos blancos), que son los encargados de defender al cuerpo ante agentes externos.
- Anaplasmosis: tiene lugar cuando se ven afectadas las plaquetas, que son las células encargadas de coagular correctamente la sangre.
Si se diagnostican a tiempo, ambas enfermedades pueden tratarse con un antibiótico específico y suelen curarse para siempre. No obstante, en algunos casos más avanzados pueden ser resistentes y perdurar durante toda la vida del perro, aflorando los síntomas en momentos de mayor estrés o debilidad.
Algunos perros no muestran síntomas y por eso a veces es bastante complicado detectarlas. Sin embargo, si tu compañero de cuatro patas tiene pérdida de apetito, fiebre, leves hemorragias o dolor articular, corre al veterinario más cercano.
Basesiosis
Esta enfermedad, más comúnmente conocida como babesia, la transmite un tipo concreto de garrapata: la dermacentor reticulatus. Realmente, lo que transmite son unos protozoos que tiene en su interior y que causan esta enfermedad que puede llegar a ser mortal.
Aunque no todos los perros infectados con estos microorganismos desarrollarán la enfermedad, los que sí lo hacen suelen tener los siguientes síntomas:
- Fiebre
- Debilidad
- Falta de apetito
- Ictericia
- Orina de color oscuro
En habitual que la enfermedad se detecte cuando el animal ya está bastante afectado y requiera hospitalización veterinaria. Se utilizan medicamentos para paliar los síntomas como la fiebre y el malestar, pero también se proporcionará un antiparasitario que pueda acabar con los protozoos que causan la babesiosis. En casos muy extremos, pueden ser necesarias las transfusiones sanguíneas.
Borreliosis o enfermedad de Lyme
Esta enfermedad transmitida a través de la picadura de una garrapata tiene origen bacteriano. Al igual que sucede con las anteriores, algunos perros la pasan sin darse cuenta, mientras que otros la sufren con alteraciones severas.
Los síntomas son muy variados y pueden darse en mayor o menor medida, pero por lo general son:
- Fiebre
- Debilidad, apatía y falta de apetito
- Líquido en el abdomen
- Vómitos y/o diarreas
- Problemas renales
- Dolor articular y/o falta de coordinación
- Convulsiones
- Aumento de sed
El problema es que la borreliosis canina puede causar daños irreversibles en el riñón e, incluso, provocar un fallo renal. Se trata con antibióticos y otros medicamentos en función de los órganos a los que haya afectado y el cuadro clínico que presente el can.
Mejor prevenir que curar
Estas enfermedades pueden ser potencialmente mortales, por lo que siempre será mejor poner de nuestra parte lo máximo posible en la prevención. Cambiar cuando sea necesario el collar antiparasitario y utilizar pipetas específicas en los meses de más calor son las mejores formas de proteger a nuestro amigo de cuatro patas.
Además, nunca está de más tener a mano una pinza específica para quitar garrapatas, por si alguna consigue engancharse. En este caso, siempre puedes guardarla en una bolsa o bote hermético y llevársela al veterinario que te atienda para analizarla.
Ante el menor indicio… ¡de cabeza al veterinario!
Está claro que las garrapatas no hay que tomárselas en broma porque pueden transmitir enfermedades potencialmente mortales a través de su saliva. Además, estas enfermedades pueden afectar tanto a canes como a humanos.
Como los síntomas de las fases iniciales de las tres infecciones son similares, es conveniente que si compañero de cuatro patas muestra alguno, vayas rápidamente al veterinario y le expliques si has estado en zonas de naturaleza donde le haya podido picar un parásito.
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