En la actualidad, sabemos que el olfato canino es mejor que el de los humanos. De hecho, puede ser hasta 100.000 veces mejor, lo que convierte a los perros en un valioso aliado en trabajos de detección de drogas y rescate de personas. Con el objetivo de comprender mejor su funcionamiento, en la universidad de Bar-Ilan están estudiando en profundidad las reacciones cerebrales que provocan determinados olores en los perros.
¿Cómo funciona el olfato canino?
El olfato es un sentido esencial para los perros. A través de él pueden comunicarse, detectar amenazas, buscar agua o comida e identificar a otros animales y personas. Para hacernos una idea de la ventaja que nos sacan en este ámbito, basta con comparar los 200-300 millones de los receptores olfativos que tienen los perros en la mucosa frente a los 5 millones que tenemos los humanos.
Para hacernos una idea de cómo funciona la trufa de nuestros compañeros, podríamos dividir a grandes rasgos el olfato canino en dos tipos:
- Olfato primario: lo utilizan en su día a día para orientarse y percibir olores generales en el ambiente, como los de la comida y animales.
- Olfato secundario: les permite detectar de forma precisa sustancias químicas en el aire como hormonas o feromonas gracias al órgano vomeronasal.
El órgano vomeronasal u órgano de Jacobson es un órgano auxiliar al bulbo olfativo que tienen la mayoría de mamíferos (humanos incluidos). Pero en el caso de los perros, este órgano es el responsable de que puedan obtener información sobre los estados emocionales o incluso detectar enfermedades en humanos y otros animales.
¿Y qué novedades nos aporta el nuevo estudio?
El estudio, publicado en la revista Journal of Biophotonics, analiza la actividad cerebral de los perros mientras detectan olores. Uno de los aspectos más novedosos del estudio, es que no es necesario sedar a los perros ni utilizar equipos voluminosos para medir la actividad cerebral. Se utiliza un sensor óptico no invasivo, que funciona mediante un láser y una cámara digital, para medir la actividad cerebral en el bulbo olfatorio, el hipocampo y la amígdala mientras el perro huele cuatro sustancias: mentol, ajo, alcohol y marihuana.
Los resultados revelaron que la amígdala tiene un papel fundamental a la hora de diferenciar olores, especialmente si están relacionados con aspectos emocionales.
Este estudio es el primer paso para entender mejor lo que significan las reacciones cerebrales de los perros frente a diferentes olores. Además, los investigadores plantean que tal vez en un futuro sea posible construir un dispositivo portátil que permitiría analizar la actividad cerebral de los perros sobre la marcha sin tener que entrenar previamente la detección.
Pon a trabajar la trufa de tu perro
El olfato canino es uno de los responsables de que tu can sepa cuando estás triste, pueda detectar las hipoglucemias en personas diabéticas o saber que una mujer está embarazada antes de que un test sea positivo. Por eso, desde Dog Ventura te animamos siempre a que pongas a funcionar la trufa de tu perrete. Los juegos de olfato les ayudan a activar la mente y estimular los sentidos, a mejorar vuestro vínculo, a cansarse e incluso, a algunos perros, los ejercicios de olfato les pueden ayudar a relajarse.
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