En los últimos años, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) ha incrementado muchísimo su número en la península. Hace 10 años, los biólogos dudaban sobre si podía convertirse en plaga. Hoy, nadie tiene dudas: el cambio climático y el aumento de las temperaturas, han hecho que la oruga procesionaria sea un problema grave.
La procesionaria se consideró la primera plaga forestal española en suelo urbano, si bien no constituye un problema grave para el medio ambiente en los bosques (os recomiendo este artículo: La procesionaria no mata árboles), puede ser mortal para nuestros perros. Noticias sobre retiradas de nidos y adelantamiento de tratamientos, como este de San Sebastián de los Reyes (Madrid), se ha repetido una y otra vez por toda España.
Actualizado: 13/02/2025
¿Qué es la oruga procesionaria del pino? (Sus peligros)
La procesionaria del pino en su fase larvaria es un verdadero peligro para nuestros perros.
Eso sí, olvidaos de los típicos titulares de «Mi perro ha sufrido un ataque de procesionaria» o similares.
Vamos por partes: la procesionaria no ataca a nadie, es un insecto del orden Lepidoptera, como la mariposa, que estamos hartos de ver revoloteando por la noche si vivimos en zonas con bosque. Desarrollan toda su vida de larva en el mismo árbol y mantienen un comportamiento social muy característico del que les viene el nombre. Pero atacar no atacan a nadie: cuentan, como defensa, cuentan con pelos urticantes que son aquellos que provocan reacciones alérgicas en nuestros animales: no muerden, no pican; el efecto que producen es muy similar al de una medusa en contacto con la piel, pero mucho más grave:
Cada oruga dispone a lo largo de su cuerpo de unos 500.000 pelos o tricomas especiales que se asemejan, morfológicamente, a pequeños dardos o flechas envenenadas. Su pequeño tamaño y el hecho de que puedan desprenderse con facilidad implica un riesgo importante de urticaria, no sólo por contacto directo, sino también por vía aérea a través del efecto de las corrientes del viento.
Consejos a tener en cuenta sobre la procesionaria
Toda esta información no quita que la mayoría de los medios se centren en la amenaza y no nos ofrezcan suficiente información sobre qué hacer ante un caso de contacto con una procesionaria del pino. Ante todo, deberíamos tomar las siguientes precauciones:
- Prestar especial atención a los paseos por la montaña o por zonas afectadas por la procesionaria entre diciembre-enero y abril, que es el momento en el que los insectos abandonan el nido y bajan a los árboles para enterrarse en el suelo entre sus fases de larva y de pupa.
- En el pasado, esto ocurría entre febrero y abril, pero las etapas de cría y los ciclos de vida de estos insectos han ido aumentando
- Estar informados sobre las zonas afectadas por plaga de procesionaria para intentar evitarlas en nuestro recorrido (este mapa de zonas seguras necesita colaboración)
- Mantener controlados a nuestros perros y atender ante posibles síntomas de contacto con la procesionaria: inquietud, inflamación de la lengua o de la cabeza, fiebre, problemas para cerrar la boca o actitud de rascado compulsivo.
¿Qué dicen los veterinarios sobre la procesionaria?
Los veterinarios señalan tres fases, a las que deberíamos prestar especial atención:
- El perro se rasca con las patas en el hocico y restriega la cabeza contra el suelo de forma compulsiva.
- Puede aparecer cianosis, que es la coloración azulada de la piel y las mucosas. «La lengua se pondrá negra y se hinchará, así como la cabeza y el cuello», puntualiza el veterinario Manuel Garrido en este artículo de Diario Sur.
- Aparecen convulsiones resultado de un shock anafiláctico. Se trata de una reacción inmunitaria generalizada en el organismo y potencialmente mortal.
En este sentido, la aparición de fatiga (parecerá decaído) y fiebre no es extraña tras el contacto (por lo que deberíamos prestar atención especial, si no lo hemos visto en directo), así como daños en las mucosas de la boca. Ante cualquier tipo de duda, se recomienda atención veterinaria urgente.
Si tu perro ha tenido contacto una procesionaria del pino
Si tu perro toca, roza, lame o ingiere una procesionaria lo más importante es llevarlo con urgencia a un hospital veterinario.
Esto tiene que remarcarse, puesto que no existe tratamiento ambulatorio de ningún tipo más allá de unas acciones sencillas que podemos llevar a cabo de camino al mismo, y son las siguientes:
Primero, aleja al perro de la zona de procesionarias
Cogeremos a nuestro perro y lo alejaremos de la zona, asegurándonos de que los nervios y el dolor no provocan que vuelva a entrar en contacto con estos insectos.
Cuando la prevención o la supervisión no haya sido suficiente, los nervios no tienen que nublarnos el juicio: si sigue en la zona, suelto o atado, puede volver a entrar en contacto con una procesionaria del pino, lo que agravaría el pronóstico.
Segundo, comprueba el estado general de tu perro
Comprobaremos su trufa y su boca para asegurarnos de que el animal puede respirar y que las vías aéreas no están obturadas. No descartéis una exploración algo más exhaustiva, pero debe ser rápida: el tiempo es fundamental.
Como señalan en AniCura: «existe el riesgo de que la inflamación progrese a la zona de la garganta y vías respiratorias, causando una obstrucción e impidiendo que el perro pueda respirar. Así pues, cualquier signo digestivo que involucre náuseas, salivación abundante, vómitos o hinchazón de boca o lengua indica la necesidad de acudir al veterinario lo antes posible.»
Y lo antes posible se traduce en inmediatamente (en el mínimo tiempo indispensable para llegar).
Tercero, reducir el tiempo de contacto de la toxina con tu perro
Debemos reducir al máximo el tiempo de contacto de la toxina con nuestro colega peludo.
Pero mucho ojo, tengamos en cuenta lo siguiente:
- Lavaremos la boca del perro con suero fisiológico (deberíamos llevar un pequeño kit de emergencia, si es posible)
- Si no contamos con suero, lo haremos con agua templada (la toxina se destruye mejor con agua tibia o levemente caliente)
- MUY IMPORTANTE. Se lavará la boca del siguiente modo: vertiendo agua, NUNCA FROTAR la lengua o la zona afectada, pues existe riesgo de esparcir la toxina, y hacerlo DE DENTRO HACIA FUERA para quitar los pelos y que el perro no ingiera la toxina.
En pocas palabras: el agua debe caer hacia fuera, no ir hacia el perro jamás.
Si contamos con un kit de emergencia, el uso de guantes y mascarilla para manipular al perro tras el contacto será recomendable. De este modo, el guía puede evitar una reacción alérgica que podría dificultar el traslado del perro o su propio pronóstico.
Cuarto, visita al veterinario cuanto antes
Llevar al perro lo más rápido posible al veterinario, donde se le aplicará un tratamiento con corticoides de acción rápida.
Asimismo, según cada caso, el veterinario valorará la necesidad de aplicar corticoides, antihistamínicos, protectores gástricos o antibioterapia.
Dar aviso para que no le ocurra a otras personas (¡importante!)
Por último, deberíamos notificar a la Administración, a los agentes forestales, dónde hemos tenido el incidente para minimizar los riesgos para otras personas y sus compañeros peludos. Asimismo, se han creado iniciativas como los mapas de zonas seguras que permiten conocer espacios libres de procesionaria del pino en nuestro país.
En este sentido, evitar esas zonas durante los meses de riesgo puede ser siempre la mejor opción para prevenir accidentes.
Espero que este artículo sirva para resolver todas esas dudas que los nervios y el estrés del momento nos producen y consiga facilitar la rápida recuperación de ese miembro tan importante de la familia que ha sufrido un encontronazo con la procesionaria.
