He usado el clicker con mis perros toda la vida, y voy a explicarte por qué no debes centrar en él todo el entrenamiento

He usado el clicker con mis perros toda la vida, y voy a explicarte por qué no debes centrar en él todo el entrenamiento

En la última década, el clicker para perros fue una de las herramientas más populares del entrenamiento canino. Hoy, el panorama ha cambiado un poco bastante.

Si te lo estás preguntando: el clicker es una cajita con una lámina metálica que hace «clic». Bueno, en realidad, puede ser cualquier sonido que puedas reproducir una y otra vez con un mismo tono e intensidad. En otras palabras, podrías hacerlo con una campana, una nota musical o una melodía del móvil.

La fama del clicker

La fama le viene de:

(Pequeño inciso: Karen Pryor es una gran entrenadora. Si quieres aprender sobre perros, aunque luego dejes el clicker en un cajón, sigue valiendo la pena.)

El clicker se basa en algo muy sencillo, asociar un sonido con una recompensa y utilizar ese mismo sonido para marcar los comportamientos deseados previos a la recompensa. En otras palabras,

  1. te permite retrasar (demorar) la entrega de la recompensa (reforzador),
  2. así como «felicitar» (marcar) comportamientos sin entregar siempre premios (reforzamiento variable), y muchas más cosas.

Para que quede claro:

  • Puedes premiar al final de un entrenamiento y no tras cada acción correcta que haga el perro
  • Marcas las acciones a distancia, lo cual es fantástico para ejercicios en los que no tienes al perro al lado
  • No tienes por qué premiar siempre, pudiendo encadenar ejercicios o comportamientos

La cuestión es que… también tiene algunas desventajas y, cuanto menos sabes de perros, más probable es que la cosa se pifie por algún lado.

  • El más evidente, es la pérdida del refuerzo social (que tampoco tendría por qué ser así, si mantenemos una rutina variada, social y de entrenamiento)
  • Y el trabajo con una intensidad del reforzador (valor del premio) que suele estandarizarse (aunque tampoco tiene por qué ser así)

Cargar el clicker

Como quizá te imaginas, al principio el sonido del clicker no significa nada para un perro. Tampoco un «muy bien», por cierto. Debemos asociar ese sonido concreto con algo positivo (comida, no te líes ahora). De este modo, el primer ejercicio que hacen las personas que quieren utilizar un clicker para el entrenamiento es «hacer clic» y entregar un premio, lo que se conoce en el mundillo como «cargar el clicker».

Esto está basado en el condicionamiento clásico, del que Iván Pávlov es el principal referente. Pávlov descubrió que si tocaba una campana (spoiler: no había campana, eso era un clickbait de la época, pero léetelo aquí) y, luego, entregaba comida a sus perros, los perros terminaban por asociar sonido y comida.

¿Cómo lo comprobó? Llegó un momento en el que los perros empezaban a salivar (esperando la comida) al tocar la campana, llegase o no comida después.

Por qué usar el clicker para perros

Una vez el perro entiendo que, tras un clic, puede venir comida, podemos empezar a entrenar. Si introducimos habilidades sencillas como un sentado o tocar la mano u otras más complejas, que podríamos crear por moldeado (como ir a su cama).

Enseña a tu perro a TOCAR TU MANO. 🖐  ¿Cuáles son los USOS del TARGET y TARGET sostenido?

En este sentido, un clicker nos permite introducir todos los programas de reforzamiento que nos dé la gana (por ejemplo, hacer clic varias veces antes de entregar un premio cuando trabajemos un ejercicio con otros tipos de reforzamiento, como a razón o a intervalos variables) o «favorecer» perros que tienen más ganas de entrenar, ya que esa rutina estimula al bichejo y le anima a colaborar con el guía.

¿El problema?

La base del clicker para perros es sencilla (asocio un sonido a la entrega de comida), el resto no.

El resto, funciona igual que cualquier otro entrenamiento basado en condicionamiento, el cual tiene mucha miga, aunque te hayan intentando vender lo contrario. (Y si no, te animo a echar un vistazo a este podcast o la bibliografía del mismo solo).

  • El clicker no es un premio, sino aquello que «va antes del premio» (cuando llegue este, es otra historia)
  • Si usamos mal el clicker, perderá su función «informativa» y la asociación clic + premio, por lo que deberíamos volver a cargar el clicker antes de usarlo como un estímulo condicionado (es decir, un estímulo que se asocia a otra cosa)
  • Si usamos muy mal el clicker (por ejemplo, en todo tipo de situaciones), puede afectar a la comunicación humano-perro (pero te lo explico abajo)

En otro artículo sobre este tema, comentaba:

Para que mis clientes entiendan fácil qué es el clicker, yo les explico que es como un «¡muy bien!» que siempre podemos decirle al perro con la misma gestualidad, tono de voz alegre e intensidad. Y ahora quizá te estás preguntando por qué usar el clicker… y no un ¡muy bien!

Si quieres saber por qué usarlo, échale un vistazo a ese artículo (resumen resumidido: buscas una intensidad concreta, necesitas trabajar sin tocar al perro o buscas «capturar acciones» concretas son buenas opciones.

En cambio, hoy aquí voy a explicarte por qué no usarlo en exceso.

Por qué no usar el clicker para perros

Desde hace muchos años, siempre he recomendado usar el clicker para iniciar nuevas conductas (si quieres) y como una herramienta extra, pero no centrar los entrenamientos en este recurso. Pero ¿por qué?

Hay gente alucinante en el mundo del perro haciendo cosas alucinantes con clicker, pero saben muy bien lo que hacen. ¿Tú estás seguro de que también lo sabes? OK. No hay problema, entonces.

En caso contrario, piensa en algo. Imagínate que basas gran parte de tus interacciones diarias en una pantalla con dos botones: rojo y verde. Cuando sale rojo, no hay recompensa; cuando sale verde, hay recompensa. Rojo y verde aparecen según tu forma de comportarte. ¿Qué vas a tratar de hacer tú? Probablemente, conseguir que aparezca verde todas las veces posibles.

En algunos perros, esa búsqueda del «clic» (o del verde) puede volverse obsesiva.

A mi modo de ver, por dos razones: la primera es que es un canal y un mensaje muy simple, por lo cual lo voy a priorizar a fijarme en otras señales; la segunda es justamente esto último: puedo empezar a ignorar otras señales, porque la confirmación del clic es mucho más efectiva, reduciendo la calidad comunicativa.

Esto va a afectar al vínculo humano-perro, que se va a simplificar.

La vida son los matices

Y también a los matices comunicativos, que difícilmente pueden ofrecer un mejor ratio coste de la acción-beneficio obtenido.

Pero, sobre todo, puede llevarnos hasta un problemón: un reforzador generalizado. ¿Y es malo eso?, quizá te lo estás preguntando. El dinero es un reforzador generalizado, pero la mayoría de nosotros tenemos un acceso limitado a este. Cuando tu acceso es casi ilimitado, empiezan a pasar cosas raras, a veces buenas, y otras no tanto. En los perros, puede convertirse en una obsesión, sobre todo, en perros de ciertas razas que no pueden entender cuándo se está entrenando (o haciendo un deporte canino) y cuándo no.

Así escrito, esto puede parecer una locura y difícil de creer, pero en 10 años he trabajado y delegado a profesionales con más recursos, a perros con graves problemas con un puñetero clicker. ¿Hay que demonizar la herramienta? En absoluto. Pero sí vale la pena entender bien su uso.

Los perros son unos genios asociando gestos, palabras, acciones y conductas, por lo que no hace ninguna falta que simplifiques la relación a base de clics.

¿Vas a usar el clicker para perros con cabeza? Está genial. Entiendo, simplemente, sus fortalezas y debilidades, y sácale partido (yo lo hago muchísimo, con moldeados y nuevos ejercicios). Al final, cuesta un par de euros, y vale la pena aprender algo nuevo. Tú, y tu perro también.

(Este vídeo te va a ayudar a entender expectativa y motivación.)

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