La oruga procesionaria es tan peligrosa para los perros que esta educadora canina ha preparado un mapa de «zonas seguras»

La oruga procesionaria es tan peligrosa para los perros que esta educadora canina ha preparado un mapa de zonas seguras

La oruga procesionaria del pino es un peligro grave para los perros debido a sus pelos urticantes, que pueden causar reacciones alérgicas severas, necrosis en la lengua e incluso la muerte en casos extremos. Su distribución por la península y Baleares es total, y su presencia ha aumentado en los últimos años. La amenaza de la procesionaria ha aumentado, ya que la temporada comienza antes por efecto del cambio climático.

En pocas palabras, la amenaza es creciente, por lo que han surgido iniciativas como el mapa de zonas seguras para pasear con perros.Una herramienta clave para evitar zonas de riesgo y encontrar alternativas seguras.

Por qué la oruga procesionaria es tan peligrosa

La oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) es un insecto que, en su etapa larvaria (su ciclo de vida es muy interesante, en realidad), forma largas filas para descender de los pinos en busca de tierra donde completar su metamorfosis. Para los perros, el peligro se encuentra en sus diminutos pelos urticantes, que liberan una toxina altamente irritante.

Cuando un perro entra en contacto con estas orugas, los efectos son inmediatos y graves:

  • Inflamación de la boca y lengua
  • Salivación excesiva
  • Dificultad para respirar
  • Reacciones alérgicas que pueden derivar en shock anafiláctico
  • En casos severos, necrosis de los tejidos afectados

Por lo tanto, si un perro toca o se come una oruga procesionaria, es vital acudir al veterinario de inmediato. El problema es que, a menudo, nos encontaremos en zonas de montaña o en pinedas, por lo que es importante tomar en cuenta estos consejos de primeros auxilios. 

¿Hay más procesionaria que antes?

El número de orugas procesionarias ha aumentado en el país debido a condiciones más propicias para su ciclo biológico, que han favorecido su expansión. En el pasado, las orugas procesionarias descendían de los árboles entre los meses de marzo o abril, no obstante, estos años se han detectado colonias activas desde enero e incluso diciembre en algunas regiones. Este cambio se debe principalmente al aumento de las temperaturas.

Algunas ciudades ya han tomado medidas adelantando la retirada de nidos. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, suelen adelantarse las medidas preventivas desde enero. Se han efectuado acciones similares en Terrassa o Vilafranca del Penedès, dos grandes municipios a 50 km de la ciudad de Barcelona.

En Ibiza se han tenido que utilizar helicópteros y aviones destinados a pulverizar los nidos de orugas, que en 2024 ha llegado a afectar el 70 % de los pinares de la isla. En general, las medidas se han adelantado en casi todos los municipios, según informaba Público.

Proteger a nuestros perros de la oruga

A grandes rasgos, ante el peligro creciente, se recomienda evitar pasear en zonas con presencia de oruga procesionaria. 

Si esto no fuera posible, tendremos en cuenta que los nidos se encuentran en las copas de los pinos (visibles, y puede afectar a otros árboles), y las siguientes precauciones:

  • Llevar a los perros con correa para poder controlar su contacto con el suelo y evitar que olfateen o laman orugas.
  • Observar el entorno: si vemos hileras de orugas en el suelo, cambiar de ruta.
  • Lavaremos la boca del perro con suero fisiológico; si no contamos con suero, lo haremos con agua templada (la toxina se destruye mejor con agua tibia o levemente caliente).
  • Si entra en contacto con una oruga, seguir los pasos que se detallan en este otro artículo: en especial, lavar con cuidado y NUNCA frotar la lengua o la zona afectada, pues existe riesgo de esparcir la toxina; hacerlo (lavar) de dentro afuera para quitar los pelos y que el perro no ingiera la toxina. En pocas palabras: el agua debe caer hacia fuera, no ir hacia el perro jamás.
  • Consultar a un veterinario de inmediato si hay sospecha de contacto.

Mapa de zonas seguras: una solución práctica

Para evitar todo tipo de sustos, Antonella Chiarini (@antonellaeducadoracanina, en Instagram) ha creado un mapa de zonas seguras para pasear con perros. Un recurso práctico que recoge lugares sin presencia de orugas procesionarias, ayudando a los guías y tutores a elegir rutas seguras para sus paseos.

El mapa (que te incrusto aquí abajo; también te dejo enlace) invita a la comunidad a colaborar, notificando a Antonella sobre novedades y otras zonas seguras. En estos momentos, los espacios en la zona de Madrid y el noroeste de la península son muchos, pero las ubicaciones siguen creciendo con las colaboraciones periódicas.

Este tipo de iniciativas son fundamentales para adaptarnos al aumento de la oruga procesionaria y minimizar los riesgos para nuestros colegas peludos.

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