Viajar con un animal de familia no debería significar separarlo de nosotros, enviarlo a la bodega de un avión ni asumir riesgos innecesarios.
Por desgracia, es lo más habitual.
La mayoría de las aerolíneas continúan tratando a perros y gatos como si fueran “equipaje”: se cargan, se apilan transportines, se transportan en cintas y se gestionan como objetos. Esta normalización convive con historias duras que ponen los pelos de punta: animales que se escapan en pista, perros aplastados por contenedores mal asegurados o familias que reciben, tras una tragedia, tienen que escuchar que su perro valía lo mismo que una maleta.
Son miedos reales, alimentados por casos reales, y para cualquier persona que tiene que mudarse o viajar lejos con su perro, es un motivo de angustia constante.
Por eso es lógico que iniciativas como FlyTogether hayan ido ganando relevancia, ya que ponen encima de la mesa algo que muchas familias sienten como obvio: que un animal que forma parte de tu vida no puede seguir viajando como mercancía.
Que es completamente incoherente que un ser sintiente tenga las mismas consideraciones legales que una maleta.
Y que es responsabilidad de instituciones y aerolíneas habilitar formas de viajar seguras, visibles y respetuosas.
FlyTogether nace precisamente con esa misión: cambiar las políticas de transporte aéreo para que los animales viajen junto a sus familias, con dignidad y seguridad. Su campaña Not Without Them ha crecido porque conecta con una preocupación global y con la experiencia compartida de miles de personas que no quieren volver a dejar a su perro en una bodega.
¿Qué propone FlyTogether?
La organización, fundada por Sonia Aguado en 2021, trabaja en varios frentes:
- Defender que los animales de familia no son equipaje y no deberían ser tratados como tal.
- Visibilizar riesgos reales de los vuelos actuales: muertes, extravíos, golpes o manejos negligentes.
- Señalar un problema estructural: el marco legal internacional sigue clasificándolos como mercancía.
- Impulsar cambios regulatorios para habilitar plazas en cabina destinadas a animales de distintos tamaños.
- Colaborar con aerolíneas interesadas en modelos piloto que permitan nuevas formas de viajar juntos.
Desde un punto de vista de bienestar emocional, esta reivindicación me parece maravillosa y la apoyo al 110 %. Como educador canino, sé que muchas dificultades asociadas a estos contextos —bloqueos, inseguridad, estrés, reactividad— pueden aparecer después de una experiencia de viaje negativa e ir aumentando en intensidad.
Si aceptamos que los perros son seres sintientes (que lo son), no tiene sentido que sigan viajando bajo un modelo pensado para objetos, con la excusa del coste económico y logístico.
Brotes verdes: el caso italiano
Este 2025, Italia ha dado un paso que muchos considerábamos imposible hace apenas unos años: permitir que perros grandes viajen en cabina. No hablamos de “mascotas pequeñas”, sino de perros de tamaño considerable acompañando a su familia en el mismo avión.
Cronología rápida del cambio:
- Septiembre 2025: el ENAC anuncia que, en la ruta Milán–Roma, los perros grandes podrán volar en cabina.
- Condiciones establecidas:
- El peso total del perro + transportín debe ser equivalente al de un pasajero medio.
- El transportín debe ir anclado al asiento.
- Se exigen dimensiones y materiales aprobados por la autoridad aérea.
- Octubre 2025: ITA Airways deja de transportar braquicéfalos en bodega por riesgo respiratorio.
Esto es importante, porque (1) rompe un techo histórico, demostrando que no pasa nada por viajar con perros de más de 10 kg en la cabina (evidentemente, es una medida aleatoria); (2) crea un precedente europeo que puede contagiar a otros países y (3) obliga a las aerolíneas a posicionarse ante una realidad social evidente.
Sin embargo, cada aerolínea tiene margen para fijar sus condiciones, precios y restricciones, no existe todavía una normativa común europea que garantice un estándar homogéneo y no se traduce en que se vaya a aplicar en todas las rutas ni todas las compañías. Es un paso, pero no es suficiente.
Cuando el miedo obliga a buscar “atajos”
Una de las consecuencias más visibles del sistema actual es el auge de animales registrados como “de apoyo emocional” o similares. Muchas familias recurren a esta vía no por comodidad, sino por miedo: miedo a la bodega, miedo a que su perro se pierda, miedo a que sufra o no sobreviva al viaje.
Nunca me atrevería a “señalar” a nadie por intentar proteger a su animal. Sin embargo, esta dinámica tiene dos caras:
- Hay perros no habituados a entornos tan complejos como la cabina: ruido, vibraciones, personas cerca, espacio reducido.
- Se generan conflictos, estrés, ladridos o situaciones que pueden afectar a la seguridad del vuelo.
Además, afecta a la credibilidad de los perros de asistencia reales, que sí están entrenados para trabajar en esos entornos.
En pocas palabras, la picaresca habla más de la falta de opciones seguras que de la intención de las familias: si las políticas fueran razonables, no habría necesidad de forzar la normativa.
Los riesgos reales que apunta FlyTogether
Mientras los animales sigan viajando separados de sus familiares y en bodega, como equipaje, los riesgos siguen presentes.
Como:
- Golpes, caídas o conductas de fuga por contenedores mal asegurados.
- Temperaturas extremas o mala ventilación.
- Extravíos durante las escalas o en cintas de carga.
- Animales que regresan del vuelo con ansiedad, fobias o inseguridad.
- Familias que deben elegir entre un trabajo, un visado o la seguridad de su animal.
Necesitamos políticas actualizadas, coherentes con el estatus legal de los animales como seres sintientes, que se traducen en: plazas habilitadas en cabina para distintos tamaños, protocolos de responsabilidad claros para aerolíneas, estándares europeos comunes en bienestar animal durante vuelos y la prohibición del transporte en bodega cuando existan riesgos elevados.
No pedimos nada extraordinario: pedimos coherencia con lo que ya sabemos sobre bienestar y seguridad.
Podemos volar… mejor
FlyTogether está empujando un cambio necesario. Italia ha demostrado que se puede avanzar y que permitir perros grandes en cabina no compromete la seguridad aérea. Sin embargo, no basta con que la legislación cambie en un país o una ruta: necesitamos un marco que deje atrás la idea de que un perro es “equipaje”.
Viajar con tu perro no debería ser una lotería, ni un acto de valentía.
Debería ser algo normal, seguro y accesible.
Si quieres ayudar a que esto cambie
Consulta siempre las políticas reales de tu aerolínea antes de volar.
Sigue y apoya la campaña de FlyTogether: ##NoSinEllos | NotWithoutThem.

