FAADA denuncia la muerte de un perro abatido a tiros por la Guardia Urbana de Tarragona

FAADA denuncia la muerte de un perro abatido a tiros por la Guardia Urbana de Tarragona

El pasado domingo, un perro fue abatido a tiros por agentes de la Guardia Urbana de Tarragona en la autopista A-7. Según la versión policial, el animal representaba un peligro para el tráfico al cruzar repetidamente la vía, lo que llevó a los agentes a tomar la decisión de disparar con su arma reglamentaria.

Sucedió como si fuese el Salvaje Oeste. Desenfundaron y dispararon contra el animal. ¿El peligro? Estar aterrado, con toda probabilidad, y tratando de salir de la situación sin éxito. ¿Era la única opción?

Una actuación evitable, según FAADA

FAADA recuerda que existen alternativas no letales que podrían haberse aplicado antes de optar por una medida tan extrema. Entre ellas, destacan el uso de rifles anestésicos, la intervención de unidades especializadas en recogida de animales o el apoyo de profesionales con experiencia en gestión de animales en situaciones de emergencia. La entidad ya ha anunciado que su departamento legal está analizando los hechos con la intención de emprender acciones legales y solicitar información oficial sobre el operativo.

De igual modo, sabemos que se conocen protocolos, como el de la organización National Animal Care & Control Association (NACA) que ha establecido directrices mediante alternativas no letales y la colaboración de unidades especializadas en manejo de animales. Las directrices de NACA señalan:

  • Evaluar la situación para determinar una correcta estrategia de intervención

  • Coordinar el rescate con equipos especializados 

  • Implementar medidas de control del tráfico para garantizar la seguridad de todos los involucrados

En esta línea, la fundación ha insistido en que la seguridad vial no puede utilizarse como argumento para justificar decisiones letales que no contemplan otras opciones. La vida de los animales debe ser protegida y respetada, también en situaciones complejas.

La falta de formación, un problema estructural

Lo ocurrido en Tarragona no es un caso aislado. Un perro abatido a tiros debería ser cosa del pasado, incluso en casos graves y negligencia por parte de los tutores. La falta de protocolos claros y de formación especializada en el manejo ético de animales en contextos de emergencia sigue siendo una deuda pendiente. La Jornada Nacional de Policía y Bienestar Animal celebrada recientemente en Madrid dejó claro que existen alternativas viables, formación específica y dispositivos de intervención no letal que deberían estar al alcance de las fuerzas de seguridad.

En situaciones de emergencia con animales de gran tamaño, como caballos o ganado, la ciudad de Los Ángeles ha desarrollado planes de acción que incluyen la colaboración entre departamentos de transporte y servicios de animales para establecer refugios temporales y controlar el tráfico en las zonas afectadas. Sin embargo, y pese a iniciativas como la APDA española, la mayoría de los cuerpos policiales no están preparados para gestionar de forma adecuada estas intervenciones, ni se cuentan con especialistas de apoyo.

En el caso de la Asociación de Policías en Defensa de los Animales (APDA), sus representantes están buscando nuevos testigos y han afirmado lo siguiente en redes: «[…] la versión de los hechos contrasta con algunos relatos. Una lectora, que afirma haber presenciado la escena, ha hecho llegar su denuncia al Diari Més, calificando la actuación como «despreciable» y «impropia». Según esta testigo, el animal se encontraba desorientado pero no mostraba agresividad, e incluso, según defiende, estaba agotado por la persecución de los cuerpos policiales. El escrito denuncia que los agentes de la Guardia Urbana le habrían disparado dos veces y, una vez herido, lo habrían rematado con un tercer tiro»

Además, la entrada en vigor de la Ley 7/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales ha quedado a medio camino al carecer aún de desarrollo reglamentario, lo que dificulta la aplicación efectiva de los principios que defiende. Mientras tanto, los vacíos legales y la falta de criterios claros continúan poniendo en riesgo la vida de los animales:
Ley 7/2023 sin reglamentar

Ningún perro más abatido a tiros

Este caso pone de relieve la necesidad urgente de:

  • Protocolos claros para intervenciones con animales en vía pública

  • Formación obligatoria para cuerpos policiales y de emergencias

  • Equipos de captura no letal en todas las unidades operativas

  • Supervisión independiente en casos con resultado de muerte animal

En Dog Ventura, igual que FAADA, creemos que ninguna vida debería extinguirse por falta de medios, coordinación o voluntad. Los perros no pueden ser tratados como amenazas a neutralizar, sino como seres sintientes que merecen consideración y protección, incluso —y, con especial énfasis— cuando la situación es complicada.

La Fundación FAADA ha denunciado públicamente esta actuación, que califica de «desproporcionada y carente de sensibilidad hacia la vida del animal».

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