Según el diario Última Hora, el 86 % de las mujeres víctimas de violencia de género en Baleares han informado que sus parejas también maltratan a sus «mascotas». Un dato alarmante que se entiende mejor en el marco de la Ley Ruby, una iniciativa que pretende legislar para proteger a los animales de la violencia doméstica y no permitir que se utilicen como herramienta de control.
Esta es otra de las caras del maltrato animal. Su uso como amenaza para retrasar la salida del hogar de las mujeres (por regla general), control y manipulación.
Violencia de género, maltrato animal
Los agresores no solo ejercen violencia sobre sus parejas o hijos, sino que también emplean el daño hacia las mascotas como una forma de intimidación y sometimiento. Un estudio realizado en México revela que el 40 % de las víctimas de violencia de género reportaron que sus animales fueron golpeados por el agresor, mientras que el 20 % de las mujeres indicó que la preocupación por el bienestar de su mascota fue un impedimento para abandonar el hogar compartido con el maltratador (https://www.raco.cat/index.php/da/article/view/370642?utm_source=chatgpt.com).
En Estados Unidos, esta conexión ha sido estudiada por el propio FBI, por parte de la criminóloga Núria Querol (os animo a visitar su ResearchGate), así como otras investigaciones relevantes, como The Link Between Gender Violence and Animal Abuse, The Link Between Animal Cruelty and Human Violence y Animal abuse, vicarious violence and gender violence.
El impacto psicológico que este tipo de acciones genera en las víctimas es devastador. El temor a que los animales (igual que los niños) puedan sufrir daños genera miedo, culpa y dependencia en las víctimas, dificultando la toma de decisiones al intentar escapar de una relación de abuso. (Si crees que puede ser tu caso, en España puedes llamar al 016.)
Ruby’s Law: una propuesta de cambio
En el Reino Unido, la activista y abogada Christina Warner ha impulsado Ruby’s Law, una iniciativa que busca enmendar la Ley de Familia de 1996 para incluir a las mascotas en las órdenes de protección en casos de violencia doméstica. Su objetivo es garantizar que los animales también reciban protección legal, permitiendo a las víctimas buscar refugio sin temer por la seguridad de sus perros, gatos u otros animales de familia.
Warner destaca la importancia de reconocer el sufrimiento de los animales en estos entornos y aboga por un cambio legislativo que refleje su papel dentro de la familia. Según sus propias palabras: “Esperamos que se puedan lograr avances positivos y que la ley cambie en los juzgados de familia para reflejar el importante papel que desempeñan las mascotas y reconocer su sufrimiento como víctimas de abuso doméstico”.
La situación en España
En España, el panorama es desigual. Existen iniciativas como el programa VioPet, promovido por la Dirección General de Derechos de los Animales, que ofrece acogida temporal o definitiva a mascotas de víctimas de violencia de género. Sin embargo, en muchas comunidades, los refugios y centros de acogida aún no cuentan con infraestructuras adecuadas para permitir la convivencia entre víctimas y sus animales, lo que sigue representando una barrera para quienes temen dejar atrás a sus peludos.
Asimismo, la falta de una reglamentación efectiva de la Ley de Bienestar Animal dificulta la búsqueda de subvenciones y recursos. Aunque el Código Penal ha mejorado en este aspecto, aún no cuenta con los medios necesarios para tratar el maltrato animal con la gravedad que merece.»
Asimismo, la falta de una dificulta la búsqueda de subvenciones, medios y sanciones, que, pese a una amplia mejora del Código Penal, no cuenta todavía con todos los medios efectivos para equiparar en gravedad.
El maltrato animal en contextos de violencia de género es una problemática que no puede ignorarse. La implementación de leyes y programas de protección para animales es clave para garantizar que las víctimas puedan escapar de situaciones peligrosas sin verse obligadas a tomar decisiones imposibles. La presión social y la sensibilización sobre este tema son herramientas esenciales para generar cambios legislativos y estructurales que protejan tanto a las personas como a sus animales.
En este sentido, la Ley Ruby pretende generar un cambio en Inglaterra y Gales. En España, aún queda la oportunidad de reforzar la protección de los animales a través de la futura reglamentación pendiente de la Ley 7/2023.
Foto: Última Hora

