El bulldog francés lleva 3 años siendo el perro más popular del mundo (y de EEUU, sobre todo). Su cría tiene varios problemas éticos

El bulldog francés lleva años siendo el perro más popular del mundo (y de EEUU, sobre todo). Su cría tiene varios problemas éticos

El bulldog francés lidera las listas de popularidad de medio mundo. En países como España o Reino Unido, su fama no ha dejado de crecer y, según el American Kennel Club, es ya el perro más registrado de EE.UU. Su cara achatada, su tamaño compacto y su carácter sociable han conquistado hogares de medio planeta.

Pero esta fama tiene una cara B que no siempre se conoce, y que impacta directamente en su bienestar físico y emocional: su popularidad, en este caso, no ha ido de la mano de una cría responsable.

El auge del bulldog francés

Tras varias décadas, el labrador retriever perdió el primer puesto en EEUU frente al favorito: el frenchie o bulldog francés. Una tendencia que cambió a partir de 2023, como yo mismo explicaba para otro medio entonces, y que se ha mantenido desde entonces. Desde Doogweb, se presentaba, un año más, una lista con pocos cambios entre las preferencias de guías y tutores por razas concretas. En 2025, no obstante, la AKC ha informado de que el canne corso está ganando posiciones a toda velocidad.

Por detrás, la imagen del bulldog francés se ha convertido en un fenómeno cultural: adorable, pequeño, divertido, un perro urbano que encaja bien en pisos, no necesita demasiado ejercicio y suele ser sociable y impático con las personas.

Sin embargo, esta estética tiene mucha relación con una selección genética compleja:

  • Más del 80 % de los partos en esta raza requieren cesárea y tienden a sufrir partos de riesgo

  • Presentan síndrome braquicéfalo con una alta frecuencia: dificultad para respirar, golpes de calor, colapsos.

  • Tienen predisposición a problemas digestivos, hernias, otitis crónicas, alergias severas y enfermedades de columna como la hemivértebra.

Además, muchas familias no tienen constancia de esto (ni son conscientes de la relación entre el historial genético y la búsqueda de unas características físicas concretas). Los puntos clave que, por el contrario, suelen presentarse como beneficios son el aspecto tierno y «más humano», su tamaño y el escaso nivel de actividad.

La alta demanda refuerza un modelo de cría que prioriza rasgos extremos —como el hocico extremadamente corto o los ojos saltones— aunque vayan en contra del bienestar del animal. Y lo hace porque lo hemos normalizado colectivamente, incluso desde campañas publicitarias. Por ahora, la fama sigue venciendo a la controversia, como apuntan en The Week.

Lo que no se ve en Instagram

Las redes han disparado la demanda. Criadores poco éticos, importaciones ilegales, camadas sin control… La mayoría de bulldogs franceses no han pasado filtros veterinarios ni pruebas de salud. En ningún caso, como explicaba en el artículo de Coco y Maya (aquí puedes leerlo completo), no se trata de demonizar la raza. Pero sí de recordar que no todo vale cuando hablamos de bienestar animal. Adoptar o comprar un perro debería ir más allá del aspecto o la tendencia del momento.

¿Queremos normalizar que la raza más popular del mundo sea una que, en muchos casos, no puede vivir sin asistencia médica constante? Elegir un perro no es como elegir un mueble. Cada decisión tiene consecuencias. Y aunque el bulldog francés puede ser un compañero increíble, no podemos seguir ignorando que el modelo de cría actual es insostenible.

Si tienes un bulldog francés:

Si tienes un bulldog francés, no estás solo. Hay maneras de cuidarlo mejor:

  • Evita exposiciones al calor o ejercicio intenso: en verano, extrema las precauciones

  • Mantén un seguimiento veterinario periódico con el objetivo de descartar patologías degenerativas

  • Si estás pensando en adoptar o adquirir un bulldog francés, infórmate de los riesgos de la raza

Si te encanta la raza, quizá apoyar la adopción responsable sea una opción más eficiente para no promover cría poco ética, así como valora otras razas o mestizos con menos problemas genéticos. Existen muchas opciones más sanas, equilibradas y que te lo pondrán más fácil para construir una convivencia feliz.

Desde Dog Ventura, no queremos señalar ni culpabilizar, sino de poner la salud y el bienestar de los perros en el centro: amar a una raza también significa cuestionar cómo la criamos.

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