Se comen a un perro que se perdió y murió atropellado. En China, sigue el debate de los animales de familia

Se comen a un perro que se perdió y murió atropellado. En China, sigue el debate de los animales de familia

Como es normal que suceda en épocas de festividades, muchas personas aprovechan para viajar o reunirse con su familia. En este Año Nuevo lunar (29 de enero de 2025), los operarios de una autovía se comen a un perro. Su tutora, Li, había dejado a Yiyi en una residencia de Shenzhen para disfrutar de un viaje a las Maldivas.

La peor pesadilla de cualquier familia

Pese a que en China más de 444 ciudades han prohibido el uso de pirotecnia para reducir la contaminación del aire, durante el Año Nuevo chino se tiraron una gran cantidad de petardos en Shenzhen. El estruendo hizo que Yiyi huyese despavorido de la residencia canina en la que se encontraba, aun cuando el recinto estaba completamente vallado.

El can acabó vagando por la autovía, donde murió atropellado. Sin embargo, la historia se tuerce todavía más cuando las cámaras de seguridad, según revela el diario chino The Paper, las cámaras de seguridad grabaron a unos operarios de mantenimiento cogiendo su cadáver y llevándoselo a las instalaciones. Más tarde, allí lo sirvieron como cena.

Mientras tanto, su tutora Li, al enterarse de su fuga, había puesto inmediatamente en marcha la maquinaria de las redes sociales. Estaba moviendo una publicación en la aplicación REDnote en la que ofrecía una recompensar de 6.500 € para quien encontrase a Yiyi, ya que para ella era un miembro más de su núcleo familiar.

No obstante, tras este trágico desenlace, Li se enfrenta a una batalla legal contra la compañía de mantenimiento y la residencia canina.

China ya no es lo que parece

Si bien esta historia ha tenido un desenlace muy trágico, la ciudad de Shenzhen es relativamente amigable con los animales. La urbe figura en el listado de ciudades chinas que prohibieron la pirotecnia y, además, en 2024 fue pionera montando un espectáculo alternativo con más de 10.000 drones que incluso llegó a batir dos récords Guinness.

Por otra parte, Shenzhen también fue de los primeros núcleos urbanos en prohibir el consumo de carne de perro y gato. Lo hizo mucho antes de que el Gobierno chino eliminase a los perros del listado de animales comestibles tras la pandemia del coronavirus.

La decisión del Ministerio de Agricultura y Ganadería se justificó alegando que, en la mayoría de los países, estas especies son consideradas animales de compañía. Así prohibió su cría y venta para el consumo humano. Con esta normativa, China nos hace saber que es consciente de la creciente preocupación por el bienestar animal en occidente.

Pero ¿es tan raro comer perro?

En las primeras páginas del libro de Melanie Joy Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas: una introducción al carnismo se comen a un perro. Lo hacen de forma figurada, a través de un dilema interesante: ¿comerías estofado de golden retriever?

Book Trailer: Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas

Esta psicóloga explora en su obra por qué dependiendo de nuestra cultura nos resulta inimaginable comernos algunos animales y, en cambio, tenemos normalizado comernos a otros. Al final, comer unas especies u otras se reduce a una cuestión puramente social.

Las desgracias también las tenemos en casa

Aunque la historia de Yiyi sucede a miles de kilómetros, la pirotecnia sigue siendo fuente de dolor para muchas familias que comparten su vida con perros, personas TEA, ancianos…

Las fechas más señaladas del período navideño o incluso las fiestas locales pueden suponer un suplicio en muchos hogares. Por desgracia, cada año las tragedias se repiten.

La historia de Rubio

En el municipio granadino de Monachil, un perro guía huyó despavorido al escuchar unos petardos y acabó despeñándose por un barranco. Muchos vecinos se involucraron en su búsqueda, pero solo pudieron encontrar su cuerpo. A partir de ese momento, el Ayuntamiento de la localidad, avisa a través de sus redes sociales de las horas en las que se utilizará pirotecnia. Considera que de esta forma las familias puedan “prepararse” o planificar los paseos en otro horario.

La historia de Yiyi (el perro que se comen) y la de Rubio suceden en contextos muy diferentes, no obstante, tienen un elemento en común: ambas muertes podrían haberse evitado. Tenemos la suerte de que cada vez existe una mayor conciencia con este tema, pero es necesario que se tomen medidas eficaces que cuenten con el respaldo de la legislación.

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