Todos los años, muy cerca de San Juan, llegan consultas sobre perros con miedo a los petardos. Por desgracia, el mejor momento para preparar a tu perro con miedo a los petardos suele ser meses antes. Durante 10 años, he visto cómo la gente opta, una y otra vez, por fórmulas o remedios paliativos. ¿Ir a la base del problema? Eso suele ser más complicado o, por lo menos, requiere más tiempo.
En este blog, hemos hablado (en detalle) sobre el miedo a los petardos, por lo que te recomiendo que accedas a la entrada anterior si estás buscando toda la información recopilada que puedo darte. (Incluso algunas técnicas de desensibilización y contracondicionamiento que funcionan bien.) En este caso, me centraré en explicarte
- por qué tanto tiempo antes,
- cómo deberías exponer de forma progresiva y constante,
- por qué es tan complicado cambiar esa asociación
- y qué medicaciones y complementos recomiendo
Tiempo después…
La prensa está repleta de recetas-milagro. «Llena un globo con comida», «trucos para calmar a tu mascota» y un largo etcétera. Por suerte, los contenidos suelen centrarse más en personalizar la situación, la creación de zonas seguras (muy bien, Newtral) y recomendaciones que no van a ser 100 % efectivas, y hay que asumirlo.
Lo habitual: cuando el perro empieza a reaccionar a pirotecnia, las familias buscan ayuda.
La realidad es que, con los petardos, pasa lo contrario a la aspiradora o el ruido del autobús. En este caso, a fuerza de escuchar distintas y poder afectar cómo recibe el sonido (distancia, intensidad, previsibilidad), el animal se acostumbra (habituación). Por el contrario, si te exponen a ruidos fuertes, sin posibilidad de prever cuándo van a aparecer ni la opción de huir, coger distancia… es más probable que, en lugar de acostumbrarte, cada vez te afecten más (sensibilización).
Además, fíjate: en este caso, suele ser un día o unas horas de gran estruendo y, luego, desaparece. Para un perro, ocurre de forma tan «mágica» (y horrible) como apareció.
Por todo ello, el trabajo más común es exponer de forma progresiva, durante varios meses, e ir aumentando la tolerancia a distintas intensidades. Así, ayudanos al perro a gestionar mejor los ruidos fuertes (en el post enlazado en la intro, tienes muchos ejemplos). Además, debes asegurarte de que no hay reacciones o comportamientos relacionados con el miedo o frustración y puedes ir aumentando «la dificultad» del ejercicio, y asociarlo a comida, juego, y otras actividades placenteras.
Hacer esto no requiere de un día, ni de una semana, sino de varios meses en los que iremos aumentando la dificultad, desde grabaciones a sonidos reales, y que deberán hacerse también. Dicho esto, como ya tienes un artículo con los pros, y otro con las principales rutinas que yo recomendaría para casos leves, graves y muy graves, me voy a centrar aquí en lo que yo te recomiendo tras muchos años trabajando miedo a ruidos.
Casos leves, graves y muy graves de miedo a los petardos
Esto es un resumen rápido de un post propio de Coco y Maya. Para esta cuestión, ve al artículo original, en el que te explico, paso a paso, cada punto.
Si se ponen un poco nerviosos, quizá es suficiente con cerrar puertas y ventanas, poner música o ruido blanco y ofrecer a tu perro compañía y apoyo, si te busca y parece necesitarlo. […] Los nutracéuticos, omponentes naturales como el L-triptófano (precursor de la serotonina), la L-teanina (aminoácido que produce efectos calmantes) o las vitaminas del grupo B (que ayudan al correcto funcionamiento cerebral), entre otros, pueden ayudar a gestionar mejor episodios de estrés y ansiedad
[…] En casos graves, cuando tu perro no deja de ladrar y llorar cuando escucha el sonido de un petardo, necesitas ayuda profesional. Mientras, coméntale a tu veterinario la posibilidad de medicarlo con Calmosedan (acepromacina), si bien yo tengo muy malas experiencias con Calmivet o Calmosedan y otros compuestos centrados en la acepromacina, o, […] en casos muy graves (bloqueos, raptos emocionales, etc.), cuando las benzodiacepinas y las fenotiazinas no ofrecen el efecto deseado, suelen usarse agonistas 2 adrenérgicos, que complementan la sedación y la relajación muscular con efecto analgésico.
Por qué empezar antes
En mi experiencia profesional, he visto poco recomendable dar (y seguir) pautas genéricas.
La mayoría de los casos presentan similitudes, pero requieren una personalización (hay muchos depende). Por ejemplo, he trabajado perros que, tras una exposición de varios meses, durante el primer o segunda año, ya no han tenido problemas con petardos nunca más; otros que, cada año, han necesitado repetir procesos similares de habituación para acostumbarse (desensibilización sistemática, contracondicionamiento, etc.) y un pequeño porcentaje que empezó a empeorar.
Para explicar esto último, tienes que entender cómo funciona un proceso de habituación. Cuando más te expones y a una intensidad que puedes «gestionar», más probable es que te habitúes, ¿verdad? (Lo comenté por arriba.) Pero a medida que no te expones, también se pierde la habituación de la conducta, porque ¡spoiler! Es la conducta la que se habitúa, no tú como ente abstracto, o tu perro.
El gran contra de estos trabajos
Por lo tanto, ahí va el primer contra de exponer a petardos y este tipo de trabajos. El perro nunca se va a acostumbrar a algo así de forma definitiva, si no está en contacto periódico con ese tipo de sonidos y experiencias. ¿El problema? Para la mayoría de los perros, son directamnte aversivas, pues generan daño físico (y psíquico).
En este artículo de AVATMA, tenemos datos concretos.
A grandes rasgos, te diría que, si puedes anticiparlo y alejarte de zonas con mucha pirotecnia, lo hagas (incluso aunque tú perro no muestre problemas, puede generarlos). Sin embargo, seamos realistas: esto es poco viable para una inmensa mayoría.
Para darte consejos concretos sobre miedo a los petardos:
- Acostumbra a tu perro a un espacio seguro, de calma, durante varios meses, como una «habitación del pánico» o un transportín, que puede quedar abierto en San Juan y otras fiestas (también puedes taparlo con mantas, reducir nivel de sonido, etcétera
- Practica ejercicios de baja activación, como un ejercicio de contacto con caricias (como el que expliqué en el vídeo) o rutinas de masticación o lamido; rehúye ejercicios de control o que obliguen al perro a mantenerse en una posición estática
- Establece una presentación progresiva de los sonidos a mayor intensidad (asegúrandote de lo que te comentaba anteriormente: buen estado emocional).
- Si decides apoyarte en medicación, intégrala días antes, para tener margen de maniobra si 1) no funciona; 2) genera efectos adversos
- En lo personal, Sileo me ha dado muy buenos resultados complementado con una terapia de modificación de conducta (asociada a desensibilizar a distintos sonidos y a contracondicionar, cuando la aparición del estímulo o sonido es imprevisible)
En conclusión, hay dos cosas que suelen jugar en contra y que puedes hacer que jueguen a tu favor. Por un lado, el tiempo de preparación. Por el otro, la concepción de «solucionar este problema» (cuando es normal que algo que «te duela», te dé miedo) en vez centrarnos en prevenir y minimizar.
Eso es todo lo que puedes hacer.
No es buena propaganda, pero sí realista.
- Prevenir el aumento de los problemas de conducta asociados y
- minimizar los efectos que tiene los petardos en tu can (el miedo que tu perro tiene a los petardos).

