El pasado 17 de marzo, María Rubio, más conocida en redes sociales como Miare’s Project, anunciaba en X que Marlos se queda con su familia.
La petición que lanzó en febrero en change.org cuenta actualmente con más de 37.000 firmas y el hastag #MarlosConSuFamilia se viralizó en las últimas semanas.
La custodia de un perro a juicio
Como este caso no ha sido (ni será) el único en que hay que determinar la custodia de un animal de compañía en el tribunal. De hecho, suele dar quebraderos de cabeza en los tribunales desde hace años y la ley ya lo contempla desde hace tiempo. La modificación del código civil de diciembre del 2021 introduce algunos artículos en el capítulo VI para determinar quién se queda a cargo del animal de compañía en caso de separación.
Por ejemplo, en el artículo 90 b (bis) encontramos lo siguiente:
«El destino de los animales de compañía, en caso de que existan, teniendo en cuenta el interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal; el reparto de los tiempos de convivencia y cuidado si fuere necesario, así como las cargas asociadas al cuidado del animal.»
No obstante, ¿quién decide el bienestar del animal? La decisión final la tiene el magistrado. Aunque este juicio en concreto no es un divorcio ni una separación, es similar porque se está reclamando legalmente la posesión de un perro.
Claves del «Caso Marlos»
En el caso de Daniel José (Dalasreview) y María Rubio se remonta casi una década atrás. La sentencia en dos ocasiones ha sido favorable para Dalas y, posteriormente, han sido anuladas por la Audiencia Provincial de Barcelona. El motivo ha sido la falta de neutralidad del juez.
Miare, en su canal de YouTube, subió un vídeo el pasado 4 de febrero de 2025 en el que la secretaria judicial grabó un encuentro entre Marlos y Dalas durante el primer juicio. La propia youtuber pide a etólogos, veterinarios y educadores caninos que analicen la comunicación canina del animal durante el encuentro.
Los animales son seres sintientes
Como se repite a lo largo de las disposiciones de la Ley de Bienestar Animal los animales son “seres sensibles” o “seres dotados de sensibilidad” y se han de respetar las “necesidades fisiológicas y etológicas del animal”. Sin embargo, la persona encargada de decidir el resultado del encuentro entre Marlos y Dalas fue un juez sin conocimientos etológicos.
Cualquier persona que entienda mínimamente de lenguaje canino podría haber detectado señales de incomodidad en el perro. No obstante, en ninguno de los dos procesos ha participado un profesional de la etología o la educación canina para evaluar el bienestar del perro, tal y como se recoge en el Código Civil y en la Ley de Bienestar Animal.
¿Dónde queda la opinión profesional?
Una de las grandes reflexiones que sacamos de este caso, es que la Ley de Bienestar Animal sigue sin ser suficiente o, al menos, sin aplicarse como debería.
A que a pesar de que el juez reconoce “hechos concretos de maltrato animal” de parte de Daniel José al perro, la decisión fue que tenía derecho a recuperar al perro. Esto, por supuesto, va en contra de la ley, ya que en ella se exigen multas económicas en casos de maltrato e incluso alguna pena de prisión en contadas ocasiones.
Si consideramos a los animales como seres sensibles, hemos de actualizar los procedimientos judiciales de manera acorde. De la misma manera que existe la figura del psicólogo forense, tendrá que existir la del educador o etólogo judicial. Una persona experta que pueda evaluar la situación del animal y determinar qué entorno es mejor para el perro.
Marlos se queda con su familia
Actualmente, la Audiencia Provincial de Barcelona ha absuelto a María y a su progenitor de todos los cargos y responsabilidades civiles. Además, ha anulado la orden de entregar a Marlos. Todavía no es 100 % definitivo porque se puede presentar un recurso de casación al Tribunal Supremo, pero parece improbable este que contradiga a la Audiencia Provincial.
Que Marlos se quede con su familia es una buena noticia para el can, puesto que cambiar a un perro el entorno, la rutina, la manada y a sus guías tras 8 años de convivencia sin un motivo de peso no beneficia a ningún animal.
