¡Mi perro tiene miedo a los petardos! ¿Qué hago?

Dana - Comando de la mirada (foco atencional) en perros - Obediencia funcional

Hace unos días, publiqué un clip informativo en Instagram sobre qué hacer si tu perro tiene miedo a los petardos. En parte, generalizar sobre estos temas es lo peor que se puede hacer y, del mismo modo, informar a través de experiencias propias nos aleja del método científico y nos acerca a los «consejeros de pipican».

Por lo tanto, creo que es interesante ampliar información en un artículo bien documentado, con fuentes de referencia y que sirva para complementar el clip, que suele ser un post corto y con los puntos principales sin desarrollar. Aun así, los perros pueden generar miedos, fobias y procesos de sensibilización que debería tratar un profesional (educador canino, etólogo clínico, etc.); por esta razón, no podemos 1) ni generalizar ni 2) creer que una modificación de conducta es seguir una hoja de instrucciones.

La realidad: perros con miedo a los petardos

Hay un porcentaje altísimo de perros con miedo a los ruidos fuertes. Se estima que entre un 53 y un 74 % de los ejemplares de perro (Canis lupus familiaris) tienen miedo a los ruidos de la pirotecnia.

La investigadora veterinaria Jessica Perry Hekman […] señala que la fobia al ruido sí que podría tener algún componente genético (algunas razas como el border collie parecen tener más predisposición) y que está, a menudo, asociada con la ansiedad por separación, sugiriendo que puede existir algún desorden de ansiedad subyacente.

A menudo, el miedo se manifiesta como inseguridad, estrés o ansiedad en niveles menores y como un rapto emocional o amigdalar en fobias o emociones que pueden llegar a ser abrumadoras.

Asimismo, el miedo a los petardos puede tomar múltiples vías de escape; el perro puede reaccionar ante sonidos fuertes, como la recogida de basuras, los truenos, el ruido de unas obras o los cláxones en un atasco.

Para entender esto, hay que tener presente los procesos de aprendizaje de los perros (échale un ojo a «¿Cómo aprenden los perros?») y cómo asocian eventos mediante el condicionamiento clásico, además de comprender cómo actúan procesos como la generalización, la sensibilización y la habituación.

El doctor Gregory Berns, neurobiólogo especializado en el comportamiento canino, […] señala que éstos [los perros] no tienen la capacidad de racionalizar su ansiedad y puede que sufran una forma más profunda e intensa de terror, similar al estrés post traumático en seres humanos, un trastorno notoriamente difícil de tratar.

Como en cualquier evento de sus vidas, cuantas más experiencias positivas relacionen, más fácil será que el perro gestione sin problemas la situación. Por el contrario, si vamos sumando, a su historial de aprendizaje, noches de San Juan —negativas, se entiende — y eventos que el perro no puede gestionar… el animal terminará sensibilizándose y negativizando esa experiencia, siendo necesario un trabajo de desensibilización y contracondicionamiento (es decir, cambiar la asociación previa que tiene: hacer que los petardos dejen de significar estrés y empiecen a significar juego, o premios, o caricias, o cosas «güenas»).

¡Muerte a la pirotecnia!

Soy el primero que está hartico de petardos, pero es importante que trabajemos la exposición de forma recurrente (día a día) y no nos acordemos solo cuando llega San Juan o Nochevieja. ¿Por qué?

  • Es básico seguir exponiendo que el uso de pirotecnia sonora es perjudicial para animales, colectivos en riesgo de exclusión y fauna autóctona para una mayor legislación o la total prohibición
  • Como lo anterior no va a suceder de inmediato, lo más conveniente es realizar una exposición controlada a sonidos fuertes y una asociación positiva

Si vamos tarde para trabajar el miedo a los petardos…

Por el contrario, lo que suele ocurrir es que llegamos a esos días de fiesta y no tenemos tiempo ni tan siquiera de medicar con benzodiacepinas, ya que estas requieren de varios días previos de tratamiento. En (casi) ningún caso, deberíamos tratar con acepromacina (calmivet, calmosedan, etc.) que inhibe la capacidad motora del perro y pueden empeorar notablemente el problema.

Sin embargo, el párrafo anterior deberá contrastarlo un veterinario o un etólogo/a clínico/a. La acepromacina (fenotiazinas) tiene notables contraindicaciones en perros con miedos, pero pueden ser la elección en algunos casos, ya que también cuenta con efectos ansiolíticos. (Esto lo he leído, por cierto, pero no me he encontrado ningún veterinario que me diga que medique con acepromacina.) En su momento, mi experiencia personal [con Calmivet] fue nefasta, con perros que generan hipersensibilidad, pérdida de las capacidades motoras y agudizan el miedo. Para más info sobre esto, léete el artículo que te referencio en el primer párrafo de esta sección.

Como educador, recomiendo:

  • Ofrecer siempre un espacio tranquilo y fresco para que el perro pueda resguardarse; no le obligaremos a salir de ahí, ni a dar paseos: es importante escuchar y, como mucho, tratar de inducir conductas positivas (sin obligar)
  • Si el perro está habituado a transportín, colocarlo en una habitación medianamente insonorizada ayudará a que se refugie en él (si lo desea)
  • Ocultar el ruido con música (o parte de este), ahogar el sonido con persianas y ventanas cerradas y convertirte, como guía o referente, en una base segura para él o ella (o sea, si te busca, dale tu apoyo y ayuda)
  • Utilizar collares de feromonas, cápsulas con proteína de leche materna (por ejemplo, Zylkène) y toallas o camisetas compresivas (Thundershirt, por ejemplo) para dar un plus de bienestar y tranquilidad al perro
  • Recuerda que no puedes reforzar emociones, pero sí conductas: si el perro te busca nervioso o tú decides acariciar al perro mientras se come el sofá para reducir su ansiedad, no reforzarás la inseguridad o el miedo (emoción), pero sí la conducta operante asociada (mordisquear cosas que no debe)

La pirotecnia es ruidosa, molesta y me atrevería a añadir que se encuentra mal legislada. No obstante, vivir en una ciudad (o zona urbana, en realidad) con animales supone tener que aguantarla varias veces al año. ¿Por qué no dar a nuestros perros una mejor calidad de vida?

Qué hacer con el miedo a los petardos: paso a paso

  • Debemos ver la respuesta (ladrido, excitación, etc.) como la punta del iceberg,

Empezamos por las cosas básicas que no cambian.

  • Primero, si un perro se ha puesto histérico 300 veces con petardos, necesitará otras 300 veces con petardos para corregir esa situación: por eso, es muy importante trabajar en positivo los ruidos desde cachorros;
  • Segundo, es un trabajo basado en el condicionamiento clásico en el que buscamos que no responda (desensibilización; se habitúe: ignore el estímulo) o reaccione de forma positiva (contracondicionamiento): para ello, debemos presentar el estímulo a intensidades que el perro pueda gestionar (bajas, en un inicio) y asociarlo a otra cosa: comida, caricias, juego…
  • Tercero, por mucho que se haya dicho durante años, no podemos reforzar la emoción (miedo, inseguridad, frustración) y debemos ver la respuesta (ladrido, excitación, etc.) como la punta del iceberg, no como lo que debe modificarse. Puedes dar forma a la punta de hielo que asoma por encima del mar, pero no puedes hacer desaparecer todo lo que hay debajo.
  • Cuarto, pueden existir conductas operantes (desadaptadas) que requieran de un contracondicionamiento y un trabajo específico. Imagínate que, en vez de a los petardos, el perro responde al timbre y, además, ha aprendido a morderte el pantalón. Deberemos desensibilizar/contracondicionar el sonido del timbre y crear una nueva conducta adaptada (COA) que se convierta en ROA (respuesta operante alternativa…) para el molesto mordisco. ¿Lo pillas?

En casos graves de miedo a los petardos…

Además, crear una nueva asociación positiva (condicionar) que funcione, puede tener otras complicaciones. En casos graves, por ejemplo, podemos empezar a trabajar que el animal responda con menor intensidad; pudiendo llegar a premiar la reducción de una conducta: si, en lugar de siete ladridos, ladra tres veces y se calma, y luego dos…y luego una… esto también supone una extinción de la conducta.

Lo más importante es dejar de ver al perro desde una perspectiva humana y saber leer lo que le ocurre a nuestro amigo o amiga de cuatro patas. Si el perro se asusta o se pone ansioso y canaliza esa ansiedad ladrando, nosotros nos adelantaremos el máximo posible; ofrecemos otra salida al estímulo que desencadena (desencadenante) esa conducta: por ejemplo, un frankfurt; una pelota; una caricia.

¿Por qué un perro tiene miedo a los petardos?

Pero muchas veces ni así funcionará, ¿verdad?

En la mayoría de los casos no es que lo estemos haciendo bien o haciendo mal, es que no podemos controlar el estímulo que teme el animal. Si la sensibilización es fuerte, deberíamos buscar ruidos de petardos en YouTube (en especial si, al principio, la reacción es difícil de controlar con «sonidos reales») y hasta comprar petardos.

TERAPIA DE DESENSIBILIZACION PARA PERROS PARA ESTA NAVIDAD O FIESTAS CON JUEGOS ARTIFICIALES.wmv

No, eso no es ninguna locura: para que un animal supere un miedo, debe enfrentarse a ese miedo en algún momento (tu perro, tu gato y, sí, tú también). El problema de los petardos es que es un estímulo que sucede aleatoriamente (¿cuántas veces te han asustado a ti cuando se acerca San Juan?), ¿pero qué ocurre si podemos controlar el estímulo al que enfrentamos a nuestro compañero? Que podremos generar nuevas relaciones bajo control y sin que el perro alcance su umbral de reactividad. 

Así, no solo modificaremos la conducta frente al estímulo que el perro teme, sino que también cambiaremos y positivizaremos su estado emocional. Si nos ponemos más técnicos, con los premios lo que estamos haciendo es desviar la conducta del estímulo temido hacia otro (coger un premio) y crear una relación causa-efecto beneficiosa para el animal (suena un petardo = me dan un premio); esto también se puede hacer con juego, por ejemplo, aunque en momentos de tensión siempre puede resultar más difícil para trabajar con ellos.

Lo que no hay que hacer

Por supuesto, hay medicación para esto, pero lo único que estaremos haciendo es “ocultar el problema” y, muy probablemente, no solucionar el mismo. Si usamos medicación, creo que es importante verla como un «medio» (para tratar el problema de fondo) y no como un «fin en sí misma».

De lo que sí deberíamos estar seguros es de no hacer nada de lo siguiente:

  • Castigar al perro, fortaleciendo esa relación adquirida por el perro del «suenan petardos, me va a pasar algo malo»
  • Reforzar conductas destructivas o ruidosas (hablarle, acariciarle, premiarle…) como la salida lógica que debería tener el animal; esto es difícil, porque es una conducta muy humana, pero piensa siempre que los perros aprenden todo por asociación
  • Mostrarnos asustados o preocupados: todo lo contrario, tú debes ser su base segura. Suena un petardo, ¡no pasa nada! Si el perro ve que nuestra actitud es calmada, puede utilizarla como guía: es más, aunque suene feo decirlo, muchos de los problemas de miedo y agresividad que han adquirido nuestros amigos a lo largo de los años han sido provocados por nuestra conducta frente a las diferentes situaciones que hemos vivido con ellos.

Uso de clicker en los miedos

Un perro al que se le ha entrenado con clicker también responderá mucho mejor a este tipo de aprendizaje, ya que tanto él como nosotros estaremos habituados a comunicarnos con un reforzador condicionado, aunque no podemos olvidar que, como muchas otras cosas que podemos enseñar a un perro, no es algo que se pueda solucionar siempre en un abrir y cerrar de ojos. Pero pudiendo mejorar su calidad de vida dedicándole unos pocos minutos y sabiendo cómo, ¿por qué no lo haríamos?

Y todo sea dicho, no está de más un sitio donde se sienta seguro (cuanto más pequeño y cómodo mejor) y alejado del ruido lo máximo posible: sobre todo, si llega Nochebuena y no ha dado tiempo a practicar lo suficiente para que este año le planten cara con un ¿¡Miedo yo!? ¡Vamos, venga!

Para terminar, te dejo una lista de señales de calma y gestualidad canina adaptada a fiestas con pirotecnia. ¡Espero que te sea de utilidad!

 

Lenguaje corporal y miedo en los perros

Deja una respuesta

Compártelo:

Entradas relacionadas

¿Te envío contenido muy animal? Sin spam. ;-)