Cómo enseñar a tu perro a relajarse en casa. Estos ejercicios te ayudarán a conseguir un hogar más tranquilo y feliz

Cómo enseñar a tu perro a relajarse en casa

El mejor vídeo que tengo en YouTube es este. Y el título miente un poco, porque te «enseña a enseñar» a tu perro a relajarse.

Parece un trabalenguas, pero es lo de menos.

A menudo, buscamos ejercicios «mágicos» con los que calmar a nuestros perros, cuando resulta mucho más útil entender cómo podemos aumentar o reducir su activación.

¿Qué quiere decir esto?

Verás, un perro que realiza comportamientos de baja activación será más probable que mantenga una emoción «tranquila» o «calmada», mientras que un perro que está muy activado (corriendo, jugando, persiguiendo una pelota o rastreando una presa) tendrá emociones más vinculadas a esa excitación.

En el caso de un perro relajado, debemos desterrar un par de mentiras gordas.

Sin embargo, sí es cierto que la relajación tiene mucho que ver con lo que hacemos (también nosotros) y con una vieja conocida: la motivación.

(Matizo: esta es una forma bonita «de venderlo» para todos los públicos, pero mi formación me llevó hace mucho hacia el conductismo radical: en una clase, yo te lo explicaría todo como conductas impulsivas y autocontroladas, así como reflejas y operantes: lo de las emociones y los procesos cerebrales, en general, son un tipo distinto de conductas, y punto pelota aquí; podemos discutirlo todo lo que quieras, eso sí.)

La motivación… y enseñar a tu perro a relajarse

La motivación es una etiqueta, un constructo psicológico, similar a otros términos como frustración o miedo. Aunque todos entendemos lo que significa, no hay una definición única, ya que varía según la persona (o el perro).

A grandes rasgos, la motivación es la emoción interna que activa, dirige y mantiene una conducta hacia un objetivo. Por ejemplo, si quiero ponerme en forma, mi motivación para ir al gimnasio es esa idea de mejorar mi condición física. En los perros, un objetivo puede ser conseguir un premio, y su motivación hará que se siente, se tumbe o realice la conducta que le pidamos.

Existen dos tipos de motivación:

  • Motivación intrínseca, que proviene de un estímulo interno. Por ejemplo, el placer de hacer ejercicio sin necesidad de una recompensa externa.
  • Motivación extrínseca, proviene de un estímulo externo. Un ejemplo común es trabajar para ganar dinero.

La clave aquí es que tener una motivación muy baja o demasiado alta puede ser problemático. Un perro con una motivación altísima que se dirige a los estímulos incorrectos puede ser difícil de manejar. Por otro lado, un perro con muy poca motivación puede desconectarse y no responder al entrenamiento.

Lo ideal es encontrar el equilibrio adecuado.

En casa, baja activación

En este sentido, debemos entender también cómo los entornos pueden alterar esto. Si tu perro sabe tiene asociado (que prefiero hablar con propiedad aquí) que en casa tiene que esperar, dormir, comerse un masticable o hacer un juego de olfato, como el sembrado, pero no es lugar para correr, jugar o actividades similares…

¿Qué tipo de motivación será predominante? Evidentemente, una motivación baja y, principalmente, intrínseca (no hay demasiadas cosas que puedas hacer para recibir estímulos externos).

Esto no quiere decir que, por sí mismo, entrenar obediencia en casa sea malo, por ejemplo, siempre que expliquemos bien al perro cuándo empieza una actividad y cuándo termina. En este sentido, pueden haber cambios (es normal) de activación en el entorno, pero deberíamos priorizar este lugar como un sitio «tranquilo».

Enseñar al perro a relajarse… ¿y a activarse?

Puede ocurrir, no obstante, que tanto en casa como en contextos donde no tendría por qué… haber tanta motivación, la haya. Así de claro.

Siempre os cuento que a la primera pastor alemán que tuve (Dana), yo la premiaba su-su-rran-do, porque una felicitación «normal» la ponía subiéndose por las paredes. Al inicio, eso me sacaba de quicio, pero luego entendí la ventaja de tener una perra con tal nivel de motivación y poder reconducir esa emoción hacia distintas actividades (obediencia, juego, deporte, socialización…).

De este modo, como cualquier ser vivo, un animal seleccionado para tener una motivación altísima (border collie, malinois, pastor alemán) necesitará entender bien cuándo es momento de hacer cosas y cuándo es momento de «no hacer». Por esta razón, en el vídeo, preparé cuatro ejercicios (relax, caricias, tumbado con el hocico en suelo y olfateos) que permiten controlar y equilibrar mejor a perros con altas capacidades. (Por llamarlos de algún modo.)

Aquí tienes  EJERCICIOS para RELAJAR A TU PERRO (ejercicios de baja activación)

En cambio, vale la pena entender que puede ocurrir justo lo contrario. Si yo quiero trabajar con un mastín (suerte), necesitaré generar estrategias que me permitan justo lo contrario: si el animal tiende a una actitud más pasiva, puedo crear ejercicios (caricias de activación, asociar actividades con eventos altamente reforzantes, como comida de mucho valor, etcétera) que me permitan aumentar la motivación y, en consecuencia, también la excitación en el perro.

Sobre los ejercicios

Para los ejercicios, te recomiendo que te veas el vídeo con calma. Sin embargo, aprovecho para darte algunas notas:

1. Relax

Este ejercicio enseña al perro a adoptar una posición estable y relajada.

  • Se comienza generando un tumbado ladeado
  • Se premia (refuerza) esa posición a intervalos variables (vamos aumentando, progresivamente, los tiempos en los que entregamos comida)
  • A medida que el perro mantiene la posición, se incrementa el tiempo entre recompensas y se «demora» la entrega del premio (reforzador)

Este ejercicio ayuda a los perros a entender que no siempre es necesario estar en movimiento o esperando por hacer algo. En este caso, lo único que necesita el perro es entender que solo queremos que vaya cogiendo alimento cada cierto tiempo (mejor comida de valor medio-bajo, o su propio alimento).

2. Caricias de baja activación

No todas las caricias generan relajación.

Para fomentar la calma:

  • Se refuerza una posición específica, como apoyar las patas en el brazo o en las piernas del tutor.
  • Las caricias deben ser lentas y suaves; vale la pena construir una posición estable y permanente primero (como con el relax)
  • Puedes apoyarte de objetos concretos (una alfombra, una toalla, etc.) para marcar mejor al perro que es un ejercicio y diferenciarlo

(En cambio, si queremos activar a un perro, podríamos hacer justo lo contrario antes de una actividad o un entrenamiento: por ejemplo, caricias vigorosas y rápidas para motivar al perro en lugar de relajarlo).

3. Tumbado con el hocico apoyado en el suelo

Este ejercicio es particularmente útil para perros con niveles altos de activación:

  • Se enseña al perro a apoyar la cabeza en el suelo.
  • Esto reduce su capacidad de jadear y mantener una activación alta.
  • A nivel fisiológico, ayuda a inducir una respuesta de calma más rápidamente.

4. Olfateo y ejercicios de olisqueo (también Licking Mat)

El trabajo de olfateo es una herramienta clave para reducir la activación y hay numerosos estudios que lo avalan. (Te los dejo al final.)

Lecturas recomendadas

Si quieres ampliar, te iría fenomenal:

Berg, P. Mappes, T. y Kujala, M. (2024). Olfaction in the canine cognitive and emotional processes: From behavioral and neural viewpoints to measurement possibilities. Neuroscience Biobehavioral Reviews, vol. 157. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2023.105527

Dunbar, I. (1999). How to teach a new dog old tricks: The Sirius puppy training manual. James & Kenneth Publishers.

Duranton, C., & Horowitz, A. (2018). Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science, 211, 61-66. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2018.01.014

LOS EJERCICIOS DE AUTOCONTROL PARA PERROS NO FUNCIONAN (Y la mayoría no tienen sentido.)

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