Así puedes cambiar el nombre a tu perro. Y en muchos casos, te lo recomendamos totalmente

Así puedes cambiar el nombre a tu perro. Y en muchos casos, te lo recomendamos totalmente

Yo era de esas guías que en el pasado se jactaba de no haberle cambiado el nombre al perro que había adoptado en la protectora. Hasta que un día me encontré con que el perro que acababa de adoptar se llamaba «Granaíno» y de apodo lo llamaban «Grani». Ahí se me desmontó todo. No me veía los próximos doce años gritando ni una cosa ni la otra por el monte. Además, lo de «Grani» me sonaba fatal, como a un grano. Por eso, decidí cambiar de nombre al perro y hoy te cuento cómo lo hice.

Disclaimer: no es que las protectoras elijan nombres «feos» para los perros, es que muchas veces tienen tantos casos que les ponen el primero que se les ocurre a la hora de chiparlos y hacerles la cartilla. En Dog Ventura siempre apoyaremos y admiraremos la labor que hacen las protectoras y asociaciones.

¿A mi perro le importa su nombre?

Hasta donde sabemos, a los perros les da igual llamarse Antonio, Pelos o Cosita. No asocian su nombre con una idea abstracta de su propia identidad o individualidad; lo relacionan con una petición de atención por parte de su guía. Es decir, cada vez que llamas a tu perro por su nombre, este acude porque sabe que va a recibir unos mimos, algún premio, va a empezar una dinámica de juego, etc. Como los perros aprenden por asociación, tu can relacionará esa palabra con algo positivo y entenderá que cada vez que la escuchen, nos estaremos refiriendo a él.

De hecho, a los perros se les da muy bien distinguir su nombre en entornos ruidosos. A este efecto se le llama el «efecto fiesta de cóctel» y hay estudios que hablan sobre ello.

¿Cambiarle el nombre a un perro puede ser algo positivo?

Sí, en ocasiones puede ser hasta necesario. Como hemos comentado anteriormente, el aprendizaje canino se basa en la asociación y el condicionamiento operante. Por eso, si un perro ha asociado su nombre a experiencias negativas (gritos, violencia, estrés…) cambiar la forma de llamarlo seguramente sea lo más conveniente. Es más, en el caso de mi perro que tiene mucho miedo por su vida anterior, aunque «Grani» no fuese en sí negativo, considero que el cambio a «Río» le vino bien porque le ayudó a identificarlo con un «espacio seguro» conmigo y su nuevo hogar.

Sobre este tema, habló el otro día Javi en el vídeo-análisis del caso del perro Argos/Marlos de Miare y Dallasreview.

¿Le puedo cambiar el nombre a un perro en cualquier momento?

La respuesta corta es que sí, pero evidentemente, si tu perro lleva varios años contigo llamándose «Yoda» y de repente lo quieres llamar «Skywalker» te va a costar más que si es un animal recién llegado al hogar o un cachorrito. Lo bueno es que los perros se adaptan bastante rápido al cambio de nombre independientemente de la edad. No obstante, aunque se pueda hacer, tampoco se trata de estarle cambiando el nombre constantemente porque puede acabar induciendo a confusión y afectando a la llamada.

¿Cómo le cambié yo el nombre a mis perros?

Si quieres profundizar, en este artículo tienes un montón de trucos para hacer el cambio de forma rápida y efectiva. Pero te explico lo que hice yo para conseguir que «Grani» se convirtiese en «Río»:

  1. Elegir un nombre corto (una o dos sílabas).
  2. Utilizar ese nombre desde el primer momento que entró por la puerta de casa.
  3. Usar un tono agudo y cariñoso.
  4. Repetir su nombre con ese tono mientras cuando se me acercaba motu propio para pedir mimos (sin volvernos locos).
  5. Empezar a introducir nombre + comando: tumba, sienta, toma…
  6. No regañarle nunca con su nombre en este proceso de transición.

En general, esas son un poco las pautas que seguí para hacer el cambio de nombre. Lo entendió bastante rápido y en la actualidad, incluso acude también a la llamada con algún apodo cariñoso que tiene. Es cierto que con mi otra perra tampoco fue especialmente difícil pasar de «Lucía» a «Rua» porque era cachorrita y no tenía muy asimilado que ese fuese su nombre, entonces, con un tono agudo, lo pilló en seguida.

En definitiva, cambiarle el nombre a tu compañero de cuatro patas es más sencillo de lo que parece y en algunas ocasiones incluso es recomendable. Si ese nombre le gusta más o menos a tu can, todavía es algo que se nos escapa científicamente, pero conozco a un perro que se llama Miau y, de momento, no le he oído quejarse 😉

Rua (antes Lucía) y Río (antes Granaíno) conmigo en el monte.

Si te gusta lo que estás leyendo, puedes apoyarnos para seguir creando más contenido de calidad invitándonos a un café o a través de Patreon.

Deja una respuesta

Compártelo:

Entradas relacionadas

¿Te envío contenido muy animal? Sin spam. ;-)