Muchas personas todavía se sorprenden cuando van a adoptar un perro a una asociación y descubren que hay un coste asociado a este trámite. Entonces, surgen un montón de preguntas: ¿pero por qué adoptar un perro no es gratis si le estoy salvando la vida? ¿Por qué me piden dinero encima de que hago algo bueno? ¿Qué diferencia hay entre comprar un perro o adoptarlo? ¿La asociación se estará lucrando con esto?
Tanto si eres una persona voluntaria en una asociación y te desesperan estos comentarios como si te haces este tipo de preguntas desde el desconocimiento, quédate que esto interesa.
Adoptar un perro no es gratis, pero nadie pretende lucrarse con ello
Normalmente, las asociaciones, además de llevar a cabo un proceso de selección de las familias interesadas en adoptar (cuestionario + visita pre-adopción), piden una suma económica por el animal que se va a dar en adopción. No obstante, el dinero no es para lucrarse; es para sufragar algunos de los gastos del perro que estás adoptando.
Esta transacción económica no se traduce en un beneficio directo para un criador. La cantidad se destina a pagar los gastos veterinarios propios de la adopción:
- Chip o cambio de titular
- Vacunación obligatoria
- Pasaporte
- Esterilización
- Desparasitación interna
Además, por lo general, sale más barato hacer estos trámites a través de una asociación que hacerlo por tu cuenta en una clínica veterinaria, ya que las asociaciones suelen tener convenios y tarifas reducidas. Por otro lado, ten en cuenta que el can que estás adoptando lleva un tiempo en la protectora generando unos gastos de pienso, atención veterinaria y puede que incluso haya recibido visitas de un educador canino para ayudarlo. Normalmente, estos costes se financian a través de donaciones, merchandising y eventos que organizan las asociaciones, pero con la cuota de adopción se pretende recuperar una pequeña parte de ello.
Recuerda, antes de poner el grito en el cielo, que para las personas voluntarias sus perros (y gatos) son importantes y que no quieren comerciar con sus vidas, solo asegurarse de que el animal va a tener, desde el principio, los cuidados veterinarios mínimos y necesarios para garantizar su calidad de vida.

Mejor adoptar con cabeza que dejarse llevar (solo) por el corazón
Si te parece mucho dinero o no puedes permitírtelo ahora mismo, piensa una vez más, si realmente es el mejor momento de tu vida para adoptar, porque un perro (o un gato) necesita un presupuesto mensual en alimentación, atención veterinaria, etc. Incluir a un nuevo miembro de cuatro patas es una decisión que afectará a muchas áreas de tu vida y, nos guste o no, también a tu bolsillo. Por ese motivo, es conveniente echar cuentas antes de dar el paso.
Por otro lado, hay que tener una visión a medio plazo (como mínimo) a la hora de sumar un nuevo miembro a la familia. En este artículo Javi, nuestro educador canino, te recomienda que te hagas estas preguntas antes de adoptar. Las asociaciones también suelen hacer mucho hincapié en estos temas en sus cuestionarios para evitar que la adopción acabe en un retorno. Los perros sufren muchísimo estrés con los cambios y el hecho de ir a una familia para luego volver a un chenil no es nada positivo para ellos.
Por eso, por el bien de ambas partes, párate a reflexionar y saca la calculadora, antes de tomar cualquier decisión impulsiva.

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