Cada primavera las asociaciones empiezan a pedir personas que quieran ser casa de acogida de perros. Esto sucede porque empiezan a aparecer una gran cantidad de perras (y gatas) a punto de parir o, directamente, de cachorros abandonados en contenedores, carreteras, acequias… También suele suceder cuando acaba la temporada de caza (febrero) o en puntos álgidos de abandono (verano).
Si ahora mismo no te puedes permitir adoptar, tal vez puedas colaborar como casa de acogida y ayudar a salvar una vida.
¿En qué consiste ser casa de acogida de perros?
En ocasiones, algunos perros no pueden entrar al refugio por diferentes motivos:
- Son demasiado mayores para resistir los cambios de temperatura extremos
- Están enfermos y necesitan estabilizarse primero: visitas frecuentes al veterinario, medicación a unas horas concretas…
- Son cachorros y todavía no tienen las vacunas
- Han pasado por quirófano y necesitan recuperarse en un entorno limpio y tranquilo…
- El refugio está saturado y no hay espacio.
Estas son solo algunas de las razones por las que las asociaciones suelen pedir a menudo personas que puedan ofrecer su hogar de forma temporal. Así, los cachorros pueden crecer y tener sus vacunas al día mientras aprenden unos mínimos básicos de convivencia en familia. Y otros perros pueden recuperarse con las comodidades propias de una casa.
Por norma general, en las protectoras cubren todos los gastos del perro mientras está en acogida, por lo que si el bolsillo no te alcanza o no te puedes comprometer a largo plazo, es una buena opción para poder ayudar a perros de forma temporal.
Las casas de acogida pueden salvar vidas
En otras ocasiones, una persona se encuentra un can, pero no lo puede meter en su casa por incompatibilidad con otros animales y se busca una casa de acogida. El hecho de ofrecer tu hogar de forma temporal hasta que encuentre adopción es la forma más rápida para poder sacar de la calle a ese animal que lo necesita.
Por tanto, cuando las protectoras están completamente saturadas, las casas de acogidas se vuelven imprescindibles para poder seguir rescatando a animales. Es más, en España, se abandonan 33 animales de media cada hora, según la Fundación Affinity, por lo que mientras esta cifra no baje, será relativamente normal que las asociaciones continúen estando colapsadas.
Y en esos casos, ¿no es mejor llamar a la perrera municipal?
Si bien la policía local tiene obligación de ir a leer el chip cuando nos encontramos un perro abandonado, si no tiene chip, se suele entregar a la perrera municipal. Sin embargo, la recogida de animales abandonados recae casi siempre en empresas privadas con una dudosa gestión en cuanto a bienestar animal se refiere.
Tu perro (o gato) adoptado seguramente haya pasado por una casa de acogida
En mi caso, el primer perro que adopté con apenas 20 años recién cumplidos, Shaki, había estado en una casa de acogida. Cuando lo encontraron tenía una herida muy grande en una pata que no paraba de lamerse y morderse y no le cicatrizaba. Estuvo varios meses en acogida mientras era cachorro hasta tener todas las vacunas y la herida bastante curada.

Sin embargo, Shaki tenía claro que no quería estar en el refugio porque en cuanto entró se destrozó de nuevo la pata por el estrés que le suponía. Al poco tiempo lo conocí yo, que me lo llevé a casa contándole a mis padres que era «una acogida temporal» y el resto ya es historia. Nos enamoró a todos y a mí me cambió la vida.
Siempre le agradeceré con todo mi corazón al primer voluntario de la protectora, que a pesar de su tamaño, decidió abrirle las puertas de su hogar y darle todo el cariño que se merecía. Si no hubiese sido por él, Shaki no habría salido de la calle y no nos habríamos conocido. Por eso, créeme cuando te digo que ser casa de acogida puede salvar vidas 😉

Si te gusta lo que estás leyendo, puedes apoyarnos para seguir creando más contenido de calidad invitándonos a un café o a través de Patreon.

