Adoptar un perro puede ser un gran acierto, pero, ¡ojo!, no solo significa cuidarlo y alimentarlo. La adopción también conlleva aceptar una serie de responsabilidades. Enseña a tu perro a comportarse de forma correcta desde el principio y ya verás que la convivencia mejora tanto dentro como fuera de casa.
Modales dentro de casa
En tu casa mandas tú, y nosotros no te vamos a decir lo que tienes que hacer allí (faltaría más). Sí te aconsejamos, en cambio, establecer una serie de normas con tu perro lo antes posible para que ni tu descanso, ni el de tus vecinos, se vea afectado.
A continuación, te dejamos algunas de las más importantes:
- Nada de saltar encima de las visitas. No es lo mismo que te salte encima un caniche que lo haga un mastín. Además, un perro excitado puede llegar a tirar a una persona al suelo, lo que resulta especialmente peligroso en personas mayores. Para evitarlo, enseña a tu perro a recibir las visitas sentado y avisa a tus invitados de que, en caso de saltar, deben ignorarlo y no hacerle caso.
- Confinar a tu perro. ¿Y por qué tengo que encerrar a mi perro si está en su casa? Como diría Homer: «No te falta razón, Flanders; no te sobra razón». Piensa que tu perro puede reaccionar de formas diferentes dependiendo de la persona o al estar con otro perro, por lo que, en este tipo de situaciones, resulta menos estresante para todos si lo dejas un rato a su aire para que se calme.
- Prohibido pedir comida en la mesa. Estás comiendo en casa y notas que algo se pone encima de uno de tus muslos. Bajas la mirada y allí está: una mirada de pena digna de una foto de la posguerra. Aun así, puede resultar molesto tener al perro pidiendo comida sin parar a tus invitados. Enseña a tu perro que, cuando os sentáis a la mesa, es hora de ir a comer a su sitio y deja que tus invitados le den las sobras después de comer. Un buen truco, si suele insistir mucho, es construir un comportamiento alternativa, donde el perro puede estar con una Licking Mat, un juguete de enriquecimiento o un masticable.
- El repartidor no es un ladrón. Probablemente lo hayas visto por Instagram. Un repartidor americano llega a una casa para entregar un paquete y, de pronto, se arma la gorda en cuanto aparece el perro. Ya vivas en una casa o apartamento, es especialmente importante que tu perro aprenda a gestionar las visitas o el sonido del timbre. Para ello, puedes trabajar ejercicios de tranquilidad y premiar la calma.
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Modales al pasear por el barrio
Las cosas cambian cuando sales a la calle con tu perro. Recuerda que es un espacio que compartes con todo el mundo y, aunque habrá muchos amantes de los perros como tú, también habrá gente a la que no le gusten o le den miedo.
- Lleva el equipo adecuado. No hace falta que te armes como para una guerra, pero lo mínimo que deberías llevar es una botella de agua, para limpiar los marcados de tu perro, y bolsas higiénicas para recoger sus deposiciones. En invierno no es tan problemático porque cabe en la chaqueta, pero si en verano se te caen los pantalones, siempre puedes usar una vieja riñonera que seguro tienes por casa. Ten cuidado porque, aunque en la nueva Ley de Bienestar Animal se estipula que las infracciones por no recoger las deposiciones de tu perro son leves, las multas pueden ir desde los 500 hasta los 10.000 euros.
- Mantén a tu perro atado siempre que sea necesario. Excepto en lugares habilitados para tal propósito, es mejor que lleves a tu perro siempre atado para evitar sustos. Ten en cuenta que los demás no conocen a tu perro, y puede que el suyo tenga algún problema de reactividad o ansiedad. Así que espera a llegar al pipicán para soltarlo y enseña a tu perro una señal de llamada.
- Mantén a tu perro cerca al pasar cerca de otros. Al llevar tu perro atado, seguro que quieres que vaya cómodo y tenga espacio suficiente para caminar. No obstante, una correa larga a menudo resulta molesta en calles estrechas. Además, si tu perro es nervioso no lo dudes y cámbiate de acera. No tiene por qué pasar nada, pero, a menudo, ¡tanto personas como perros pueden ser impredecibles!
- Pide permiso antes de que tu perro se acerque a otros peludos. Ya puedes estar paseando a Lassie que no a todo el mundo le va a hacer gracia que tu perro se acerque al suyo. Sin embargo, lo consientan o no, es importante que hayas enseñado a tu perro cómo presentarse con otros perros, pues a pocas personas les gustará un perro que se abalanza sobre ellos sin previo aviso.
Si estás pensando en adoptar tu primer perro, seguir estos simples consejos te resultará muy útil a la hora de educarlo y te evitará más de un dolor de cabeza. A fin de cuentas, el comportamiento de tu perro depende de ti. Y no te preocupes si al principio te sientes abrumado, ¡es completamente normal! Así que no dudes en buscar ayuda profesional si prefieres educar a tu perro en un ambiente más controlado.

