Fases de una modificación de conducta canina

Fases de una modificación de conducta (artículos)

Hace un par de meses, preparé un vídeo relacionado con las principales fases que implican un trabajo de modificación de conducta canina. La principal razón es que, igual que a menudo desconocemos las diferencias entre un etólogo y un educador canino, ocurre algo similar con las fases de un trabajo profesional.

En el vídeo, que os dejo aquí también, hablo sobre las etapas de una modificación de conducta de perros con conductas reactivas (que pueden ser muchas, y cada caso deberá personalizarse), que suelen estar motivadas, principalmente, por miedo o por frustración.

¿Qué es un PERRO REACTIVO? ✅ Cómo trabajar la REACTIVIDAD (y corregir problemas de conducta)

A continuación, te hago un breve resumen de un trabajo por fases bien organizado, según mi punto de vista. Además, ten presente que todos los ejemplos están MUY simplificados para que se entiendan las fases, pero no equivalen a un trabajo profesional (que debería tener muchísimos más elementos en cuenta).

Por supuesto, la reactividad solo es un problema de conducta, de los muchos que puede haber en la educación de tu perro (ansiedad, ansiedad por separación, protección de recursos, jerarquías en la manada…).

Fase 1: entender la emoción y la tipología de la conducta

Cuando empezamos cualquier trabajo, resulta básico marcarse dos objetivos:

  • entender por qué un perro actúa de equis forma
  • y por qué escoge esa forma (conducta)

Un perro puede atacar por miedo o por frustración, pero pese a que la conducta puede ser la misma (morder, por ejemplo), la emoción y la expectativa pueden ser totalmente contrarias.

Fases de una modificación de conducta - Motivación, hipótesis origen y mantenimiento
Ares, el perro de la foto, también está mordiendo, pero su motivación es otra completamente distinta. La forma de una conducta (tipología) puede ser la misma y la motivación o expectativa completamente distinta.

Un ejemplo sencillo.

Me llaman porque Tobby ha mordido a otro perro en la calle.

Pero…

  1. Tobby quiere que el otro perro se aleje: como el otro perro se acerca, Tobby muerde para que se aleje (MIEDO).
  2. Tobby quiere saludarse con otro perro: pero el otro perro está ignorando a Tobby. Tobby muerde para llamar la atención del otro perro o para aliviar parte de la ansiedad ante la falta de interacción (FRUSTRACIÓN).

Ves la diferencia, ¿verdad? Al existir una motivación diferente, el trabajo que deberemos hacer con el Tobby 1 y el Tobby 2 también será distinto.

Fase 2: gestión emocional

Si un perro no está en un estado emocional y psicológico adecuado, no podrá aprender, probar cosas, mejorar. En la mayoría de los casos, esta fase se limita a algunas pautas para enriquecer el ambiente o estimular al perro.

No obstante, sí hay perros que pueden haber caído en un estado emocional complicado y pueden necesitar incluso salir del contexto, que se ha vuelto aversivo (negativo). Este es el primer momento para valorar cambios de rutina (paseos, comida, actividades), cambios de contexto (cogerse unas vacaciones; salir con el perro de su entorno habitual) o medicación (nutracéuticos, fármacos…).

Un ejemplo sencillo:

El Tobby que muerde a otros perros por miedo vive en un barrio donde se encuentra perros todo el día. En las primera fases, puede que cambiar la hora de los paseos o reducir el tiempo de las salidas ayude a recuperar un «nivel basal» y poder trabajar mejor.

Fase 3: análisis funcional de las conductas

A continuación, nos tocará analizar qué conductas se están dando, por qué creemos que se están dando y por qué se mantienen, así como todas las variables moduladoras: o sea, todos aquellos elementos que están afectando la aparición o no aparición de estas conductas.

Como profesional, yo realizo un análisis funcional de la conducta desde una vertiente conductista que me ayuda a entender o hipotetizar por qué han aparecido, cómo puedo modificarlas y qué herramientas/técnicas voy a escoger para trabajar.

Un ejemplo sencillo:

Ahora que sale un poco más tranquilo a la calle, hemos visto que Tobby no reacciona a perros a distancias superiores a 6 metros. Por ello, en las primeras fases, vamos a mantener una distancia mayor, y empezamos a premiar a Tobby cuando hay un perro en su rango de visión. También le vamos a enseñar un comando («vamos», por ejemplo) para apartarlo de la situación sin necesidad de «reaccionar», y le premiaremos cuando no actúe de forma reactiva.

Fase 4: Control y herramientas guía-perro

En esta fase, empezamos a trabajar los ejercicios que vamos a necesitar para controlar las conductas en un entorno (por ejemplo, para hacer que un perro deje de atacar a otros perros), así como habilidades concretas que podemos necesitar para «presentarle perros o personas» o ayudarle a que se quede tranquilo en casa.

Fase de control y PAHS
Iniciación de un trabajo de redirecciones con comida como estímulo (excitatorio apetitivo).

Hay un número casi ilimitado de ejercicios que podemos trabajar, o no, según el caso. Estos pueden ir desde un simple «sentado» a un «cambiar de lado durante el paseo» (back), tocarnos la mano (target de mano), prestarnos atención, comer comida del suelo, ladrar o aprender a utilizar un arnés o un bozal.

¿PERRO REACTIVO? 🦮 APRENDE estos EJERCICIOS 💪

Un ejemplo práctico:

Hemos enseñado a Tobby una redirección, cuando hay un perro a una distancia menor a 6 metros, le pedimos a Tobby que venga con nosotros, y le apartamos de la situación. Poco a poco, vamos exponiendo y reduciendo esa distancia. Al ver que el otro perro no «hace nada», Tobby empieza a tolerar mejor esa situación; seguimos trabajando una forma de «atraerlo hacia nosotros» en momentos de tensión.

Fase 5: Adquisición de habilidades sociales

En la mayoría de los casos de modificación de conducta, la última fase pasa por aprender, sobreentrenar y exponer al perro a situaciones conflictivas, cuando ya tiene las herramientas para empezar a gestionarlas.

En la mayoría de los casos, la exposición controlada y la adquisición de habilidades que funcionan mejor que el ataque o la huida (y aportan más cosas, además) hace que, poco a poco, el perro pueda adquirir nuevas formas de relacionarse y cambie sus experiencias de aprendizaje.

Un último ejemplo: 

Tobby ya se acerca a otros perros a corta distancia. Cuando se siente incómodo, el perro ha aprendido a coger espacio en lugar de atacar; en algunos casos, si la situación le sobrepasa, su guía es quien aplica esa redirección. No obstante, la exposición con otros perros le ha permitido empezar a cambiar la asociación.

Antes: «Todos los perros dan miedo, no puedo dejar que se me acerquen» (ataco).

Ahora: «Si un perro me da miedo, puedo apartarme de él.» (me alejo)

Fases de una modificación de conducta resumidas

En resumen, la mayoría de los trabajos se dividen en:

  1. una valoración del animal (estado emocional, conductas problemáticas, etc.) que suele hacerse en la sesión de evaluación y durante las primeras sesiones
  2. Pautas y ejercicios para una correcta gestión emocional, que dependiendo de cada caso se trabajarán antes de empezar otras fases o en paralelo
  3. Análisis de las conductas, hipótesis de mantenimiento (por qué sigue sucediendo) y plan de trabajo; si no hay necesidad de controlar otras cuestiones, se realiza en las primeras fases del trabajo a la vez que se marcan los objetivos que tiene la familia con el profesional
  4. Herramientas y ejercicios de control, para que el perro deje de «reforzar» las conductas problemáticas, pueda evitarlas e incluso pueda empezar a optar por otras conductas adaptadas (que ya se solaparía con la siguiente fase).
  5. Tratamiento del problema y exposición controlada, que variará si hablamos de un perro con reactividad (probablemente, aquí se trabajará un programa de adquisición de habilidades sociales), ansiedad por separación (exposición al contexto aversivo, o sea, a quedarse solo o a que se vaya su guía, por ejemplo) o pautas educativas (ejercicios para no tirar de la correa, límites en casa para no subirse al sofá o entrar en una habitación, etc.), por mencionar tres casos.

Por descontado, cada caso se deberá personalizar, pero considero que esta es una buena guía de referencia para la mayoría de los trabajos de modificación de conducta.

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