Tras la vuelta a la oficina en la pandemia, muchas grandes empresas como Uber, Nestlé y Google han empezado a permitir llevar a tu perro al trabajo. La Real Sociedad Canina Española anima a que más oficinas sean dog-friendly siempre y cuando se sigan unas normas de convivencia.
Sin embargo, este concepto de oficina pet-friendly tiene sus luces y sombras.
Llevar a tu perro al trabajo mejora la productividad
La Washington State University realizó un estudio en el que más del 90 % de los empleados que trabajaban en sitios pet-friendly aseguraban que su productividad mejoraba. Las pausas para acariciar a tu compañero de cuatro patas y despegar los ojos de la pantalla siempre son la mejor excusa para hacer pequeños descansos y romper con la monotonía del trabajo. Además, hay estudios que demuestran que mientras acariciamos a nuestro perro producimos una hormona llamada oxitocina, que reduce naturalmente los niveles de estrés y ansiedad.
Por otra parte, según la Fundación Affinity, en entornos que aceptan animales, el 85 % de las personas que trabajan se ausentan menos de su puesto de trabajo. Lo cual tiene cierto sentido, ya que para muchas personas poder llevarse a su can al puesto de trabajo les permite que este no pase jornadas de 10 o 12 horas solo en casa, esperando a que vuelva.
¿Es bueno para nuestro perro ir a la oficina?
Sin ánimo de desanimar este tipo de iniciativas, es importante verlo también desde el punto de vista del bienestar de nuestro compañero peludo. Para ello, deberíamos evaluar si el impacto que tiene el hecho de estar en la oficina para el perro es positivo. Conocer en profundidad a nuestro can y sus señales de calma o de reactividad es fundamental para poder decidir si es beneficioso o no.
En caso de que sea algo positivo para él o ella, es una opción fantástica para pasar más tiempo con él o ella y para que su vida cuente con más estimulación.
Tal vez no es la mejor solución para perros con problemas de conducta
En el caso de perros inseguros, con conductas reactivas, algún tipo de miedo o de trauma, seguramente no sea una buena idea.
Cuando estás en tu puesto de trabajo, aunque te puedas permitir microdescansos, tienes una serie de tareas que hacer y no estás centrado en trabajar la modificación de conducta con tu perro. A lo mejor, el hecho de que se acerquen personas a tu mesa, compañeros que suban demasiado el tono de voz o la presencia de otros perros paseando libremente por el mismo espacio puede desencadenar más problemas en tu perro.
Por otro lado, también tendríamos los casos de ansiedad por separación o hiperapego. También habría que evaluar conscientemente si traer a nuestro compañero de cuatro patas al trabajo todos los días es beneficioso o, por el contrario, agrava este problema de comportamiento.
¿Los espacios son realmente pet-friendly?
De la misma forma que se regulan algunas normas en las oficinas, permitir que nuestros animales nos acompañen al lugar de trabajo también requiere un proceso de reflexión:
- ¿Se permiten todo tipo de animales?
- ¿Hay un espacio diferenciado para perros y gatos?
- Si dos perros no se llevan bien, ¿cómo se decide cuál puede ir y cuál no? ¿Cómo se gestionan estos conflictos?
- ¿Hay alguna zona de esparcimiento para los perretes?
- ¿Y si algún compañero/a tiene una alergia muy fuerte y no puede estar en el mismo espacio?
- ¿Pueden tener su propia camita? ¿Y acceso a agua y comida?
Estas son solo algunas de las cuestiones que se plantean o plantearán en las oficinas que permitan la entrada de animales. Por eso, puede ser buena idea contar con la opinión de una etóloga o un educador canino antes de implementar esta medida que pueda evaluar el espacio y ayude a crear unas pautas que mejoren la convivencia común desde el principio.
El teletrabajo: otra opción a tener en cuenta
Si bien antes muy pocas personas contaban con esta posibilidad, desde la pandemia el trabajo en remoto se ha normalizado. Ya son muchas las empresas que permiten formas híbridas o de trabajo 100 % en remoto y han cerrado sus oficinas o reducido sus espacios a encuentros puntuales.
Esta solución puede beneficiar mucho a los tutores de perros con problemas de conducta o animales sénior, que ya requieren una supervisión más cercana. Para estos casos, esta modalidad permite pasar más tiempo con nuestros peludos sin el estrés constante ante conductas reactivas con otros perros o personas.
En definitiva, llevar al perro al trabajo debe hacerse siempre teniendo en cuenta su bienestar por encima de todo. Sin duda, es una medida a celebrar, porque muchos binomios guía-can se beneficiarán de ella, pero existen también otras formas de conciliación que muchos tutores agradecerán.

