Ignorar a tu perro ladrando casi nunca funciona. Pero no es por lo que te han dicho

Ignorar a tu perro ladrando casi nunca funciona. Pero no es por lo que te han dicho

He estado revisando con detalle la información que hay sobre ignorar a tu perro ladrando, y hay un follón grande por la red. No vengo aquí con la idea de venderte una solución mágica (lo siento), pero sí quiero desterrar algunos falsos mitos.

Ladrar no es autorreforzante, porque eso no es… nada

No, no es un tema de «conducta autorreforzante» (eso no existe, y te lo voy a demostrar).

El ladrido no es algo extraño o fuera de lugar en muchos contextos, pero sí está muy mal visto en sociedad: los perros «más habladores» suelen ser vistos de forma negativa incluso jugando en el parque o cuando un contexto requiere o favorece que tu perro ladre.

Para este artículo, he decidido plantear otro enfoque. Sobra decir que, si tienes un problemón en casa, busques ayuda profesional. Para todo lo demás, vamos a tratarlo tema por tema. Y ojalá te aclare unas cuantas cosas.

Tema 1. El mito del ladrido «autorreforzado»

Muchas veces se dice que los perros ladran porque el comportamiento se «autorrefuerza». Esta explicación circular (¿por qué ladra?, porque se autorrefuerza; ¿por qué se autorrefuerza?, porque ladran; de p*** madre) no solo no es correcta, sino que no tiene nada de ciencia. (Además, mucho ojo, porque intentarán «colártela» igual con la reactividad o la agresividad canina.)

Sin embargo, podemos encontrarla en artículos de grandes medios, como este de Rover, que tratan el tema desde un enfoque generalista (OK, es lógico) y simplista (no tan bien).

Desde el conductismo, consideramos que esta perspectiva no es correcta ni rigurosa. Lo que ocurre con el ladrido no es que se refuerce a sí mismo, sino que aquello que mantiene la conducta (el reforzador) no siempre está visible o identificado.

  • ¿Qué te empuja a mover las cosas de sitio en tu escritorio?
  • ¿Y a hacer un hoyo en la arena de la playa? ¿Y a tu perro?
  • ¿Y qué le empuja a ladrar a tu perro?

Para abordar el problema del ladrido de manera efectiva, no basta con ignorar el ladrido de tu perro, porque es fundamental entender su función y contexto.

Si su función es llamar tu atención y no lo consigue así, ladrará más un poco o mucho (estallido de extinción o, en cristiano, un pico de la conducta) y, luego, cambiará hacia otra que sea más probable que le funcione (reforzante). Si no tiene nada que ver contigo ni con prestarle atención, entonces… ¿para qué iba a servir ignorar a tu perro?

Tema 2. Vale, pero ¿por qué ladra mi perro? Causas principales

Los ladridos pueden ser resultado de distintos procesos no visibles (lo que otras corrientes del pensamiento psicológico y etológico llamarán «internos») o contextuales (o sea, la relación entre el perrete y lo que hay alrededor).

En general, con una división rápida, los agruparía en cuatro grandes categorías:

  • Estrés y ansiedad, el perro usa el ladrido como una vía para aliviar su malestar, por refuerzo negativo en contextos aversivos: está aburrido, estresado o agobiado y ladra, como tú te muerdes las uñas o te bebes cuatro cervezas, para aliviar un poco el malestar.
  • Demanda de atención: el animal ha aprendido a generar un comportamiento (o varios) que genera respuestas apetitivas por parte del tutor o guía, o terceros. A menudo, estas conductas se han premiado de forma intermitente, haciendo que sean más difíciles de modificar.
  • Miedo y frustración, que puede derivar de la inseguridad o de la imposibilidad de alcanzar un objetivo. Sobre frustración, léete el artículo de relax+motivación, que te ayudará (mucho). Del tema, en general, ten presente que el objetivo debe ser presentar estímulos de menor intensidad y conseguir otras reacciones (mediante contracondicionamiento o desensibilización sistemática, por regla general).
  • Trastornos cognitivos, porque toca descartar siempre causas orgánicas. Y el cerebro de tu perro viejito, pues también lo es. En perros mayores o con patologías neurológicas (o dolor, aunque esto encajaría más con el punto 1 y 2), el ladrido puede ser un síntoma de deterioro cognitivo.

¿Los patrones de ladrido (guau, guau; gu….gu….guau!) se relacionan con causas concretas, como la demanda de atención o el miedo? Pues no, pero ojalá. Esos patrones dependerán de cómo se han reforzado las conductas, por lo que patrones similares pueden tener causas completamente distintas. Para saber qué hay detrás, opta por un profesional y un análisis funcional de la conducta detallado, no hay más opción.

Tema 3. Estrés y ansiedad. Tu perro ladra como alivio del malestar

Uno de los casos más complejos que te encuentras (mi perro Ares, por cierto: soy muy afortunado en la vida) es el de perros que ladran por estrés o ansiedad. En este caso, el ladrido es una estrategia que el perro selecciona para aliviar el malestar o la angustia (reforzamiento negativo). Sin embargo, si el perro ladra antes de jugar con la pelota, pero tú quieres modificarlo, ahí no estaríamos hablando de estrés, sino de alegría o euforia (reforzamiento positivo).

A menudo, estos dos puntos se confunden, pero en la mayoría de los casos, el objetivo será crear estrategias efectivas que reduzcan la probabilidad de ladrido en ese contexto, como cambios en el entorno, ofrecer un mayor enriquecimiento ambiental o crear ejercicios de baja activación.

Como te imaginarás, ignorar a tu perro ladrando, aquí no tiene ningún sentido si no aplicas otros ejercicios en paralelo (crear comportamientos alternativos).

Aquí tienes  EJERCICIOS para RELAJAR A TU PERRO (ejercicios de baja activación)

Tema 4. Perro ladrando por demanda de atención

¡Aaaaamigo/a! Pero este punto es muy distinto (y el germen de todo el lío, por cierto). ¿Cuántas veces estamos premiando comportamientos que nos sacan de quicio?

Un perro puede aprender que al ladrar consigue la atención de su tutor, aunque sea de forma negativa. A menudo, lo que ocurre es que el refuerzo es intermitente (a veces se le hace caso, otras no), por lo que el comportamiento suele volverse más persistente.

En mi trabajo, siempre he recomendado a las familias (y esto es la base de todo el trabajo de perros con alta demanda de atención) dos cosas:

  • Crear entornos más previsibles para que el perro pueda discriminar mejor qué le funciona y qué no a partir de ahora
  • Premiar comportamientos alternativos al ladrido, que hagan más probable la atención

Todo ello, ayuda además a que la inseguridad y la frustración se mantengan bajo control. Porque…. dime, ¿si a ti te ha funcionado tu tarjeta de crédito 10.000 veces y, de golpe, empieza a no funcionarte nunca y nadie te da una solución? ¿Qué tal? ¿Cómo llevarías esa situación?

Tema 5. Miedo < frustración.

El ladrido típico por frustración suele ser mucho más habitual que aquel por miedo, que también aparece con mayor facilidad en ciertas razas seleccionadas con un punto de inseguridad (por ejemplo, podencos, pastores belga…). Estas líneas, que cumplían una función específica de trabajo, pueden enfrentar dificultades concretas tras una socialización deficiente o tras equis aprendizajes o incidentes.

Para resumir mucho:

  • Un perro con miedo puede ladrar como respuesta a una amenaza percibida (ladrido de advertencia)
  • Un perro frustrado puede ladrar cuando no puede acceder a lo que desea (saludar a otro perro, alcanzar una presa o un juguete)

De nuevo, ignorar a tu perro ladrando va a servir, como mucho, para empeorar la conducta. La solución tampoco es reprimir el ladrido, sino enfrentar la causa que hay detrás: enseñar a tu perro a llegar a otros animales tranquilo (conducta alternativa), restar importancia a posibles presas en movimiento (gatos, por ejemplo, mediante desensibilización y contracondicionamiento) o trabajar ejercicios que favorezcan conductas autocontroladas frente a las impulsivas.

LOS EJERCICIOS DE AUTOCONTROL PARA PERROS NO FUNCIONAN (Y la mayoría no tienen sentido.)

Tema 6. Trastornos cognitivos, cuando el ladrido es síntoma de algo mayor

Hay épocas para «agarrarse los machos» y tirar para delante. Si tu perro ladra de forma sistemática (sobre todo, de forma repetitiva y a ciertas horas, que encima suelen ser nocturnas, igual que ocurre con la deambulación) puede ser una señal clara de disfunción cognitiva canina. Vamos, demencia.

Los perros viven más, nosotros también. Nosotros tenemos alzheimer y demencia; ellos, algo similar. En este caso, ignorar a tu perro ladrando puede no ser la mejor opción tampoco, pero habría que analizar bien si hay demanda de atención, si puede comprender otros aprendizajes, cómo actuaría una medicación complementaria…

Si te puedo dar consejos de prevención, sigue estimulando a tu perro física y mentalmente en la medida de lo posible (hay indicios claros de que esto previene problemas) y, en paralelo, controla si se desorienta o cambia los patrones de sueño o descanso. También acude a un veterinario para evaluar su estado y cómo manejar necesidades especiales.

Tema 7. Por qué ignorar a tu perro ladrando no funciona

Si has llegado hasta aquí, deberías saberlo ya (¿te has saltado medio artículo, eh?). En pocas palabras, la estrategia de ignorar (extinción) no tiene en cuenta los reforzadores que mantienen la conducta.

Como resumen:

  • No basta con suprimir el ladrido sin comprender su función: en lugar de ignorar, necesitas identificar el refuerzo que mantiene el comportamiento y sustituirlo por alternativas más adecuadas.
  • Si el refuerzo es una demanda de atención hacia ti, igualmente vale la pena crear otro comportamiento para que «nos pida atención» y empezar a ignorar el ladrido entonces (evitas frustración y ansiedad).
  • En algunos casos, el perro puede ladrar aún más antes de que la conducta se reduzca («estallido de extinción»). ¿Cómo saberlo? Sabiendo cómo se ha reforzado la conducta (que los profesionales solemos identificar debido al patrón conductual: cómo pide atención, qué hace cuando le ignoras, qué hace si le haces caso, etc.)
  • La mejor estrategia es modificar el entorno y reforzar comportamientos alternativos
  • En casos complejos, el apoyo de un profesional (veterinario, etólogo o educador canino) puede ser fundamental. ¡Ojo! Esto no es un tema de «adiestramiento», sino de modificación de conducta que requiere conocimientos avanzados.

En conclusión, los perros no ladran «porque sí» o porque las conductas sean «autorreforzantes» y os animo a ser críticos ante estas cuestiones siempre. Mucho menos se cansan de hacerlo sin más (si el comportamiento funciona). Su conducta siempre está impulsada por algún refuerzo, visible o no. La clave está en analizar el contexto, comprender la función del ladrido y aplicar estrategias que respeten las necesidades del perro y mejoren su bienestar.

Lecturas recomendadas

Froxán Parga, M. X. (2020). Análisis funcional de la conducta humana: Concepto, metodología y aplicaciones. Ediciones Pirámide.

Ortiz Fune, M. del C., & Marín Vila, M. (2022). La Psicoterapia Analítica Funcional. Un recorrido desde su origen hasta la actualidad. Apuntes De Psicología40(2), 87-95. https://doi.org/10.55414/ap.v40i2.1321

Pérez Álvarez, M. (2012). Las terapias de tercera generación como terapias contextuales. Editorial Síntesis.

Skinner, B.F. (1974). About Behaviorism. Knopf. (La versión española es difícil de encontrar en Amazon.)

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