No te enrolles la correa de tu perro en la muñeca durante el paseo. Esta es la razón

No te enrolles la correa de tu perro en la muñeca durante el paseo. ¡Es peligrosísimo!

Muchas personas, buscando mayor control de su perro (es un poquito irónico, lo sé) deciden… enrollar la correa en su muñeca. Esto puede parecer una forma rápida y segura de evitar tirones, (no lo es), pero ese simple gesto… es un ERROR garrafal.

En serio. Y ha terminado con unas cuantas manos, brazos y muñecas en urgencias junto a sus doloridos propietarios.

Antes de que sigas leyendo, tienes un artículo sobre cómo sujetar bien la correa de tu perro. Por si te ayuda, ahora o más tarde.

Vale, empecemos por lo de enrollar la correa

No es ninguna broma: enrollarte la correa en la muñeca aumenta el riesgo de lesiones y, además, complica la comunicación con tu perro. Además, no solo no vas a conseguir más control (vale, quizá evitas que tu perro se escape de un tirón), sino que te puedes ir al suelo o romper la muñeca en un pispás.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras.

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No te enrolles la correa en la muñeca, ni la mano. En serio. No lo hagas.

El portal SrPerro, por ejemplo, tradujo algunos contenidos de la Sociedad Británica de Cirugía de la Mano, que intentaban concienciar sobre la importancia de coger bien la correa.

Casos reales, para asustarte un poco

Se ponían ejemplos como:

  • Tirones de perros que se habían llevado un dedo, una mano o una muñeca por delante tras un tirón… por no llevar bien sujeta la correa
  • Correas extensibles que se enredaban en piernas y podían provocar accidentes graves (las malditas flexi de Satanás, ya sabéis)

Todo ello, lo alivia o facilitan una buenas pautas de educación canina, pero el instinto del perro (sustos, excitación, reacciones) puede traducirse en una presión enorme en la muñeca, la mano o el hombro, si nos coge de imprevisto (y nos pasa, a todos, alguna vez).

Lo que deberías hacer

No hay dos perros iguales, pero si te enrollas la correa, a menudo tienes las de perder. No solo por exponer a tu perro a niveles mayores de estrés y frustración (lo que hace que aprender se complique), sino porque no le estás explicando lo que quieres en ningún momento.

Prueba esto:

  • Cuando la correa esté destensada, felicita y premia durante el paseo (ocurra poco o mucho al principio): céntrate en lo bueno, no en castigar «lo que hace mal»
  • Si hay tensión, párate y espera: sostén esa tensión, pero no apliques más; si tu perro es muy insistente, puedes tratar de aplicar una tensión constante y guiarle en otra dirección
  • Si el perro no te hace caso, crea un sonido (un silbido, mi famoso «besito al aire») para que te preste atención; cuando relaje tensión de la correa, sigue paseando
  • Ante todo, como explicaba en el curso gratuito de paseo, sé constante y haz repeticiones: no vas a crear un paseo perfecto en 6 minutos, sino en 6 semanas (ya, lo queremos todo YA MISMO, pero es lo que hay)

Por último, si a tu perro le cuesta mucho atender (o dejar de tirar), puedes bajar la dificultad inicial y trabajar con un largo algo superior de correa (o darle un paseo inicial en zonas amplias) y, luego, ir aumentando la dificultad, poco a poco.

Acción, tensión, reacción

¿Por qué te digo que no te enrolles nada en la muñeca o el brazo? Porque enrollar la correa reduce tu movilidad y genera una línea constante de tensión entre tú y tu perro.

Me explico.

La tensión se transmite a tu perro. Siempre. (Hay un libro muy chulo con este enfoque: Al otro extremo de la correa.) De este modo, muchos animales se «activan» más, se ponen en alerta e incluso se sienten atrapados, aumentando así los tirones, ladridos o reacciones para intentar reducir esa incomodidad.

El reflejo de oposición de los caballos y los burros también funciona aquí (el perro hace contrapresión); o sea, actúa igual en sentido inverso a la tensión. En el caso de los perros, muchas de las «correcciones» que creemos que estamos aplicando (tensando correa, o dando tirones secos que pueden dañar al animal), pueden generar un comportamiento similar. Esta es una de las razones por la que muchos perros que reciben «correcciones» cada vez tiran más fuerte.

Como consejo extra, este tipo de agarre es algo que funciona «a pesar» (de nuestro mal manejo), como suelo decir, y no «gracias a». Supone un riesgo enorme y dificulta la comunicación con nuestro perro (o perros). Si tienes que «guiar» al perro hacia ti o evitar qeu siga tirando, pues, aprende a diferenciar tirones y presión: es la diferencia entre un tirón seco y una tensión constante y mínima, aunque suficiente. Sin embargo, recuerda que tu perro no sabe pasear por defecto con una correa y empieza por enseñarle eso. Con felicitaciones, con premios, con comida.

(El curso de paseo breve te ayudará un montón. En serio. Y estamos preparando uno más largo para 2025-2026.)

Más vale maña… que enrollar la correa en la muñeca

En conclusión, y aunque haya dejado lo más obvio para el cierre… Un perro paseando no es un perro a tu lado. El 90 % de los problemas actuales siguen siendo que no entendemos esto.

Un perro a tu lado (en junto) está trabajando.

Un paseo y un largo de correa debe ir acorde a las necesidades de tu perro.

Hay zonas en las que un perro debe ir con la correa corta (o en junto, si lo tiene, oye), pero jugar con los largos de la correa y reducir al inicio la exigencia es lo que permite un aprendizaje progresivo. Con esto, la mayoría de los perros suelen aprender a pasear en pocas semanas sin tirones y con la correa destensada.

Y sí, me canso de repetirlo, pero eso no significa que no debas enseñarle a pasear «en corto», sino que, como decía en otros artículos, «deberías dar la vuelta al aprendizaje (empezar con lo fácil, e ir complicándolo) y comprender que los perros necesitan pasear con correa corta, correa larga y, siempre que sea posible, en libertad.

Foto: BSShand

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